Por FRANCISCO VARGAS M.

Tarde triunfal fue la que tuvieron los diestros Eulalio López “Zotoluco”, Miguel Ángel Perera y Diego Silveti, en la corrida celebrada ayer en Ciudad Juárez, en la cual, al final del festejo los tres salieron a hombros.
Ante una muy buena entrada en la Plaza “Alberto Balderas”, le fueron entregados dos reconocimientos al “Zotoluco” por parte de la Peña Taurina “Amigos de Efrén de Acosta” y otro por los niños de la Escuela Taurina de Ciudad Juárez.
Se lidió una corrida de la ganadería de Begoña, propiedad del licenciado don Alberto Bailleres, bien presentada y variada en cuanto a juego, sobresaliendo los corridos en tercero y cuarto lugar que merecieron los honores del arrastre lento.
Eulalio López “Zotoluco”, quien se despidió de esta afición, al primero de la tarde lo recibió con verónicas de buena factura que remató con media, quitando por navarras. Con muleta ante un toro que tuvo calidad y clase, logró tandas largas de mano baja por ambos pitones. Pinchazo y estocada entera para ser premiado con una oreja.
A su segundo, hizo una faena de maestría, firmeza y poder, logró meter al engaño al de Begoña, ejecutando tandas de mucha valía y alto contenido artístico por ambos pitones. Pinchazo hondo y estocada entera en buen sitio para cortar las dos orejas, dando la vuelta al ruedo entre gritos de “torero, torero”.
Miguel Ángel Perera, ante un toro muy débil, estuvo muy voluntarioso y abrevió escuchando palmas.
Con el quinto de la tarde, se pegó un verdadero arrimón, pisando terrenos a corta distancia metiéndose entre los pitones, arrancándole los muletazos. Estocada de efectos inmediatos para ser premiado con dos merecidas orejas.
Diego Silveti a su primero, un toro que tuvo movilidad y transmisión pero que al mismo tiempo fue exigente, lo recibió con verónicas a pies juntos muy templadas que remató con media. Con muleta le plantó cara y estructuró una faena basada con diestra mano que abrochó con ceñidas manoletinas. Tres cuartos de estocada, siéndole concedida una oreja.
Con el cierra plaza se vio muy asentado, aguantando estoicamente, obligando al toro a entregarse a su muleta, logrando tandas de mucha valía por ambos perfiles. Lo despachó de estocada en buen sitio y el juez le concedió dos apéndices.
Al término del festejo los tres toreros fueron sacados en hombros ante el júbilo de esta gran y noble afición. (pacovargas_@hotmail.com)