La Secretaría de Fiscalización ya expidió el nuevo Código de Ética de la administración estatal, y por tanto se abroga el emitido en el 2007.
Este documento integra un conjunto de valores que se promoverán en la administración pública estatal, estableciendo de manera muy clara los principios y reglas de actuación que rigen el desempeño diario, que ayuden a ganar la confianza y la credibilidad de la ciudadanía.
El Código no busca suplir las leyes o reglamentos existentes, sino complementarlos, cumplir con la responsabilidad que tienen los servidores públicos.
Se va a dar a conocer a todas las dependencias, para que los empleados se adapten a las nuevas disposiciones en base a sus derechos y obligaciones, adoptarlo como forma de trabajo y un estilo de vida, con el propósito de dignificar el servicio público, en beneficio de la población.
Los valores y principios que deben observar son el bien común, la integridad, honradez, imparcialidad, justicia, transparencia, honestidad, generosidad, igualdad, respeto, independencia, objetividad, confidencialidad, competencia técnica y profesional.
Evitar encontrarse en situaciones en las que los intereses personales puedan entrar en conflicto con los intereses de la administración estatal o de terceros.
Cualquier caso en el que se obtenga un beneficio económico o de cualquier tipo que sea, ajeno a los que corresponden por el empleo, cargo o comisión, representa potencialmente un conflicto de intereses.
También habrá de promoverse una cultura responsable que propicie la presentación de quejas y denuncias de corrupción o malos tratos por parte de la ciudadanía, así como de los propios servidores públicos.