Hay vida más allá de los parques temáticos y los centros comerciales: Orlando es una verdadera ciudad efervescente, cuya oferta de entretenimiento evoluciona sin cesar.
Al caminar por algunos de sus barrios: el Downtown, el College Park o el 50 Mills District, entre otros, a toda hora se ve gente en las calles, aun con el intenso calor del verano que supera los 35 grados centígrados.
Están de moda las terrazas para convivir al aire libre, casi tanto como los restaurantes especializados en platillos de diversas partes del mundo, preparados con recetas apegadas a la tradición, ingredientes de temporada y productos sustentables.
Después de disfrutar de los parques, el plan ya no es sólo sentarse en un bufet y comer hasta reventar, sino mimar al paladar. Comienza a reinar la diversidad de propuestas, considera Leo Salazar, un venezolano y publirrelacionista, quien ha visto transformarse a la ciudad en las últimas décadas.
No es gratuito que en 2015 esta ciudad de la Florida Central se haya convertido en el destino turístico más visitado de EU, con la llegada de más de 66 millones de personas, de acuerdo con cifras de VisitOrlando.
Entre locatarios y vecinos se percibe un ánimo por crear una comunidad más fuerte, acrecentado tras el ataque ocurrido en junio en el club Pulse. Aún se ven banderas arcoíris en apoyo a las víctimas y sus familias así como letreros que exaltan su fortaleza (#OrlandoStrong). Incluso hace unos días los propietarios de Pulse anunciaron que el club reabrirá próximamente como un lugar conmemorativo.
Uno de los nuevos puntos de reunión del destino, donde lo mismo se ven turistas extranjeros que familias radicadas en Orlando, es el complejo I-Drive 360. Se encuentra en el International Drive, una de las zonas turísticas consentidas.
El complejo está protagonizado por The Coca-Cola Orlando Eye, una enorme rueda de la fortuna de casi 122 metros de altura, que tras un año en funcionamiento ya es todo un ícono.
Cualquiera de sus 30 cabinas, cada una con aire acondicionado y música, regala a los pasajeros vistas de 360 grados. Se observan los edificios, las decenas de lagos y pantanos que hay en el área y los parques de atracciones. En días despejados se alcanza a ver Cabo Cañaveral, donde está el Kennedy Space Center de la NASA.
La experiencia completa en la rueda dura unos 30 minutos y es perfecta si el visitante aborda una góndola al atardecer, pues es posible lograr tanto postales de día con vista al mar como panorámicas con la urbe iluminada.
El I-Drive 360 también concentra el acuario SEA LIFE Orlando, el museo interactivo de figuras de cera Madame Tussauds Orlando, y el museo dedicado a los huesos Skeletons: Animals Unveiled!, además de varios restaurantes y tiendas de souvenirs.
Al completar una vuelta, el interés por conocer a detalle las calles de esta ciudad, está más despierto que nunca.