Cirze Tinajero Agencia Reforma

ENSENADA, BC.- Cuando el abismo está a unos 50 metros, surgen el arrepentimiento y un sinfín de preguntas. ¿En serio será divertido aventarse de una tirolesa?, ¿y si mejor me regreso al hotel?, ¿tal vez pueda cambiar esta actividad por alguna otra?
Sin embargo, tal vez por vergüenza, no quiero parecer la miedosa del grupo, y menos porque ya tengo puestos todos los aditamentos -casco, arneses y mosquetones-, así que saco un poco de valor para probar esta actividad.
La misión en Desert Nest Zipline Baja, un parque de aventura ubicado en el kilómetro 89 de la carretera libre Tijuana – Ensenada: disfrutar de un circuito de cinco tirolesas y un puente colgante.
Para calmar los nervios, los instructores nos explican la seguridad de su sistema.
Cada tirolesa cuenta con frenado automático por corriente magnética, es decir, no es necesario que el participante apriete el freno como en otras tirolesas ni tiene que esperar a que alguien más lo detenga; los cables o líneas son dobles, en caso de que una de ellas presente algún problema, la otro funciona a la perfección, y el arnés resulta más cómodo, al ser tipo jumper, desde los muslos hasta los hombros.
Llega el esperado momento. La primera tirolesa se ubica a 300 metros sobre el suelo y tiene una longitud de 836 metros.
Respiro profundo, cierro los ojos y simplemente le pido al instructor que me empuje, literalmente, hacia el vacío.
Apenas me atrevo a mirar cuando descubro un paisaje lleno de montañas, en el que se combina la arena con algunos arbustos y cactus. Ante los los encantos del desierto, el temor desaparece.
En pleno trayecto resulta común “piñatear”, es decir, dar vueltas como piñata, pero nos explican que para evitarlo sólo hay que subir un poco las rodillas.
Después de tan buena primera experiencia, las siguientes tirolesas se disfrutan cada vez más. Ya no hay necesidad de que el instructor me dé un “empujoncito”, incluso a partir de la tercera hasta corro para agarrar vuelo.
Cada línea une diferentes montañas de la zona. Así como también lo hace un puente colgante de 100 metros de longitud, a 195 metros de altura, que se encuentra entre la tercera y la cuarta tirolesa.
Caminar a través de él resulta más difícil de lo esperado, pues se mueve demasiado. Para evitarlo, hay que pisar al centro de los tablones, aunque esté enganchada a un cable que va por encima del puente.
La última tirolesa representa el mayor reto: con mil 30 metros.
Su longitud provoca que se “vuele” a toda velocidad, aproximadamente a 70 kilómetros por hora. Algunos creemos que no nos detendremos a tiempo y terminaremos estampados con los árboles en el fondo. Justo aquí se agradece el famoso frenado automático.
La aventura termina con una sonrisa y la satisfacción de que un miedo más se ha vencido. ¿Quién pensaría que no tener los pies sobre la tierra sería tan divertido?

GUÍA PRÁCTICA
CÓMO LLEGAR
Desde la Ciudad de México, Aeroméxico, Interjet y Volaris vuelan directo a Tijuana. Para disfrutar de Desert Nest Zipline Baja, primero hay que llegar al complejo turístico Cuatro Cuatros, a aproximadamente 110 kilómetros de Tijuana, en donde a los participantes se les da todo el equipo necesario y en un vehículo 4×4 se les transporta al circuito de tirolesas.

Desde Monterrey, Aeroméxico y Volaris vuelan a Tijuana. Para disfrutar de Desert Nest Zipline Baja, primero hay que llegar al complejo turístico Cuatro Cuatros, a aproximadamente 110 kilómetros de Tijuana, en donde a los participantes se les da todo el equipo necesario y en un vehículo 4×4 se les transporta al circuito de tirolesas.

Desde Guadalajara, Aeroméxico y Volaris vuelan a Tijuana. Para disfrutar de Desert Nest Zipline Baja, primero hay que llegar al complejo turístico Cuatro Cuatros, a aproximadamente 110 kilómetros de Tijuana, en donde a los participantes se les da todo el equipo necesario y en un vehículo 4×4 se les transporta al circuito de tirolesas.

DÓNDE DORMIR
Cuatro Cuatros ofrece amplias tiendas de campañas con todas las amenidades de una habitación, como aire acondicionado, calefacción y mini bar. Desde 3 mil 400 pesos por noche.

DÓNDE COMER
En Ensenada se encuentra Sabina Restaurante, en el número 917 de López Mateos (locales 8, 9 y 10), ofrece deliciosos cebiches y tostadas de pulpo, camarón y pescado. Además, cuenta con un puesto ambulante llamado La Guerrerense en la esquina de las calles Primera y Alvarado.

MÁS INFORMACIÓN
www.desertnest.net/pages/packages
aeromexico.com/es/mx/
www.volaris.com
www.interjet.com.mx
www.descubrebajacalifornia.com
cuatrocuatros.mx

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