Silvia Guerra

Quisiera retomar el tema del primer debate de los candidatos presidenciales de los Estados Unidos. La semana pasada, hablé de mi opinión en cuanto a su lenguaje corporal y apariencia; hoy, me gustaría tocar el tema del respeto que significa la preparación de un discurso; un respeto, que todo aquél que se toma el tiempo para escuchar lo que tienes que decir, merece.

Sabemos que muchos de los personajes públicos que conocemos son grandes oradores pero, ¿de verdad creen que lo son solo porque han estado muchas veces en un podio, un escenario, frente a un micrófono o una cámara? ¡No! Llegan a ser grandes oradores debido a su preparación y empeño, a la cantidad de veces que practican lo que van a decir, cómo verán al público, cómo será su lenguaje corporal y no porque simplemente nacieron así de buenos.

En muchos de los reportajes escritos en los Estados Unidos acerca del antes del debate, se mencionaba cómo la senadora Clinton hizo una investigación detallada de su contendiente, revisó una y otra vez su discurso, practicando una y otra vez las posibles reacciones y respuestas a lo que Trump pudiera argumentar durante este debate. Algunos de los artículos incluso llegaron a decir que se percibió como algo aburrido ya que estaba sobrepreparada. Considero que tanto el puesto al que aspira, como la gente que escuchaba esa noche sus intervenciones, merecían al menos esa preparación.

Desgraciadamente, esta preparación no parece haberla tenido el Sr. Trump, quien se vio soberbio, improvisado y visceral en sus respuestas. Si ya ha sido lo suficientemente listo para llegar a donde está, ¿por qué no hacer un esfuerzo por respetar a sus escuchas con respuestas dignas y aterrizadas? Una falta de preparación muestra falta de compromiso, falta de responsabilidad y golpea enormemente la credibilidad que puedas tener. Sí, efectivamente el Sr. Trump ha sido exitoso en los negocios y listo para llegar a donde está, pero se necesita además inteligencia, si lo que se busca es comandar el país más poderoso del mundo; la soberbia en su falta de preparación no lo llevará a ningún lado, ya que lo que está comunicando además de falta de respeto, es que como profesional no le importa estar listo para analizar distintos panoramas por lo que pueda venir; que tomará las cosas como se presenten, sin preparación; y que como líder, manejará al país de manera visceral e impulsiva, como nos ha mostrado en sus discursos.

Un debate deja claras muchas cosas de sus integrantes. La proyección que percibimos en la pantalla nos ha ayudado a formarnos una opinión, así que todo aquello que pueda influir en ella, debe ser muy cuidado en los siguientes debates y conferencias para que el resultado genere una percepción congruente y favorable.

Nos vemos la próxima semana.

El Poder de tu Imagen.

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