Diana Baptista
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO  18-Mar .- Apenas dio sus primeros pasos fuera de prisión, Nestora Salgado, comandante de la Policía Comunitaria de Olinalá, tomó un rifle falso y anunció que seguirá con su lucha.
“Vamos a seguir luchando para que no nos sigan reprimiendo. Si es necesario llegar a esto (señalando el rifle), a esto vamos a llegar”, aseguró, vestida con su uniforme verde olivo, pantalones negros y gorra.
Su misión, dijo en conferencia de prensa, será liberar a los 500 presos políticos del país, incluyendo los ocho policías comunitarios que siguen recluidos por los mismos cargos que a ella le imputaron.
“Si me tengo que crucificar (para que los liberen), que me crucifiquen”, dijo.
Salgado salió a las 9:40 horas del Centro de Readaptación Femenil de Tepepan, a los dos años y siete meses de haber sido acusada de secuestro, homicidio, robo y privación ilegal de la libertad.
Sandino Rivero, uno de sus cuatro abogados, descartó la posibilidad de que el Ministerio Público apele, en los próximos cinco días, el auto de libertad que se emitió por falta de pruebas.
No obstante, dijo su hija menor, en próximos días la comandante viajará a Estados Unidos, donde tiene la nacionalidad, para atenderse una herida en el brazo que empeoró durante su tiempo en la cárcel.
“Logré salir de prisión porque soy inocente. Nunca me voy a cansar de decir que soy inocente y que me quitaron años de vida por un delito que no cometí”, expresó Salgado.
La líder de la policía comunitaria estuvo acompañada por los padres de los 43 normalistas, habitantes de San Salvador Atenco, opositores a la presa La Parota y por el sacerdote Alejandro Solalinde.
La gente la abrazó, la saludó y se puso a sus órdenes. Alguien más le llevó flores y cantó “Mujer Nestora, la libertaria”. Ella lloró, sonrió y dejó que todos se le acercaran a felicitarla.
Flanqueada por sus compañeros de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC), Salgado afirmó que el encierro le causó un fuerte daño psicológico debido a prolongados periodos de aislamiento a los que fue sometida.
Narró que en prisión conoció a reos con los cuerpos destrozados por los golpes de los custodios, y calculó que cada semana mueren al menos dos presos debido al maltrato.
Señaló al ex Gobernador Ángel Aguirre, así como al presidente municipal de Olinalá, Eusebio González, como responsables de su encierro injustificado.
“Gracias a ellos estuve pasando tiempos horribles. Un delincuente sabe que es un error que cometió y lo está pagando, pero nosotros no y tenemos ese peso. (…) Es como sentirse enterrado vivo”, recordó.
La comandante llamó al Presidente Enrique Peña a respetar a las comunidades indígenas, así como a defender la legalidad de las policías comunitarias.
“Los pueblos no defienden a delincuentes. Le pido su apoyo a nuestros pueblos indígenas y que no siga permitiendo la violación a la Constitución”, concluyó.