Por: José Carlos Romo Romo

Estimado lector, la mayoría de nosotros hubiésemos pensado que, con la celebración de los comicios electorales del pasado domingo 7 de junio, el clima político se hubiese templado, tanto en Aguascalientes como en el país. Contrario a esa errónea estimación, las aguas de la política nacional y local se han agitado en demasía, lo que no ha permitido darle un sano descanso a la ciudadanía para poder olvidarse momentáneamente de los encabezados políticos. Lo anterior, en función de una serie de acontecimientos políticos recientes que han captado la atención de la opinión pública, como los que a continuación enumero y comento:

Anulación de la elección federal en el distrito 01 de Aguascalientes: Finalmente, el pasado jueves por la madrugada, agotando la fecha límite marcada por la legislación de la materia, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación resolvió el recurso de reconsideración interpuesto por el PRI en contra de la sentencia de la Sala Regional del mismo Tribunal, la cual determinó la anulación de la jornada electoral federal del distrito 01 de nuestro Estado y, en consecuencia, ordena la realización de una elección extraordinaria en esta demarcación electoral. El fallo de la Sala Superior favoreció a los intereses del PAN y su candidato Gerardo Salas Díaz, quienes tendrán una segunda oportunidad para tratar de derrotar en las urnas al PRI y su abanderado Gregorio Zamarripa Delgado, en la búsqueda de obtener la curul del Diputado 500 de la próxima Legislatura Federal. Sin duda, esta elección extraordinaria será histórica para nuestro Estado y constituye un importante precedente para futuros comicios locales y nacionales.

Renovación de las dirigencias nacional y local del PRI: Las huestes priístas, apegadas a la disciplina que les impone la costumbre partidaria, decidieron cederle la estafeta del CEN tricolor al experimentado político Manlio Fabio Beltrones Rivera y su compañera de fórmula, Carolina Monroy del Mazo, en una maniobra política audaz y, al mismo tiempo, sensata del Presidente Peña Nieto, sabedores los priístas de que, estando en el poder, el único y auténtico líder nacional del partido es el Presidente de la República en turno, según los cánones de este instituto político, y, por ende, el dirigente nacional se convierte en un operador político encargado de poner el partido al servicio del mandatario. La historia se repite, pero ahora el Presidente optó por alguien que no es de su círculo cercano, lo cual es un indicio de madurez política del mandatario al apostar por alguien que tiene la capacidad de alinear eficazmente a todos los actores importantes del priísmo nacional en torno a su proyecto de Nación.

En lo que corresponde a la posible renovación del CDE del PRI en Aguascalientes, es un tema que ha venido calentado el ambiente político en la entidad. Mientras que los actuales mandamases del tricolor en el Estado hacen un llamado a la prudencia y a esperar los tiempos políticos y estatutarios que corresponden, algunas voces del priísmo local empiezan a presionar para que ese relevo se de en la inmediatez posible. Desde mi particular punto de vista, quienes están empujando esta pretensión sólo desnudan su calentura política y el nulo apego que tienen a los principios rectores de la política partidaria, refiriéndome particularmente a la disciplina y a la lealtad.

Nuevo liderazgo nacional en el PAN: El pasado domingo, los panistas celebraron sus comicios internos para elegir a su nuevo líder nacional. Después de un desgastante periodo de campaña, en donde uno de los aspirantes, el Senador Javier Corral Jurado, invirtió todo su tiempo y capital político en denostar la figura del ahora dirigente nacional del PAN, Ricardo Anaya Cortés, abriendo la “caja de pandora” respecto a toda la corrupción que actualmente pulula en este instituto político, especialmente gracias a la fama creada por los Diputados albiazules salientes en el tema de los famosos “moches”. Anaya Cortés ganó la elección con una abrumadora ventaja y su legitimidad como jefe nacional del panismo es incuestionable. El PAN apuesta por su imagen y discurso frescos, sin embargo, esta contienda interna lo lastimó en demasía y no solamente a él, en lo individual, sino a las siglas que abandera.

Cambio de dirección nacional en el PRD: Carlos Navarrete Ruiz ya dimitió a su cargo como cabeza del perredismo nacional. En términos coloquiales, “tiró el arpa” ante los paupérrimos resultados obtenidos en el reciente proceso electoral. Al parecer, hay muchos personajes interesados en su cargo, pero todo apunta a que este proceso de renovación se convertirá en una “batalla fratricida” entre las corrientes internas de este partido para conservar o recuperar el control político del mismo, según sea el caso, y así continuar usufructuando lo que queda de aquel PRD vigoroso que genuinamente abanderaba los anhelos de la izquierda mexicana. Al parecer, hoy en día, a los perredistas sólo les interesa salvar la franquicia y para ello están dispuestos a “hacer las paces” con Andrés Manuel López Obrador y convencerlo de volver a “dar una vueltecita a la esquina”, la esquina que conduce a la elección presidencial del año 2018.

Me faltó espacio para comentar otros sucesos relevantes de la política nacional, como es el caso de la inminente pérdida del registro del PT, el fallido intento de retirarle el registro al PVEM por sus constantes violaciones a la legislación electoral, entre otros. Será en otra ocasión…

Como es costumbre, agradezco el favor de su lectura y atención. Lo espero, una vez más, el próximo sábado.

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