Analine Cedillo Agencia Reforma

PALO ALTO, EU.- La nostalgia de los días escolares vuelve al pasear por el campus de Stanford, la prestigiosa universidad situada en Silicon Valley.
Chris, un estudiante de ascendencia peruana que cursa su último año, guía al grupo de visitantes por el corazón del enorme complejo estudiantil: en total, el terreno de Stanford mide 3 mil 310 hectáreas, el equivalente a unos 96 parques Disneyland.
A diario, decenas de turistas -y uno que otro aspirante-, participan en este tipo de recorridos gratuitos, los cuales duran aproximadamente una hora.
Es típico cruzarse con universitarios yendo de un lado a otro en bicicleta, el medio de transporte más usado dentro campus. Y durante los días de calor, cuando la temperatura rebasa los 30 grados centígrados, verlos refrescarse dentro de las fuentes.
“La tradición comenzó el verano después de la apertura de la universidad, y aunque las autoridades internas trataron de impedirlo, era tan difícil que la administración decidió establecer que cada fuente técnicamente es una alberca”, cuenta Chris.
La Universidad de Stanford fue fundada el 1 de octubre de 1891 para honrar la memoria de Leland Jr., el único hijo de Leland y Jane Stanford, quien muriera durante un viaje familiar, con sólo 15 años. Según la leyenda, la noche de la muerte de Leland Jr., el señor Stanford soñó que su hijo le pedía no llorar por él, sino hacer algo trascendente.
Desde su fundación, por aulas de Stanford han pasado figuras como Herbert Hoover (ex presidente de EU), Sally Ride (la primera mujer estadounidense en ir al espacio), Peter Thiel (cofundador de PayPal), Larry Page y Sergey Brin (cofundadores de Google), o Reese Witherspoon (actriz).
Cada ciclo la universidad acepta sólo a unos 2 mil 200 nuevos nuevos estudiantes y recibe unas 38 mil solicitudes. Actualmente, la especialización más buscada es ciencias de la computación (computer Science).
“Exactamente no sé cómo deciden quién entra a la universidad, es un proceso muy holístico en el que se revisan un montón de solicitudes”.
“Creo que el otoño pasado aceptaron al 4.69 por ciento de los aspirantes […], pero no dejen que eso les intimide, es porque tenemos dormitorios limitados en el campus”, señala Chris.
La visita guiada incluye puntos icónicos como The Oval, el Main Quad y Memorial Church. Para rematarla, un consejo que da este estudiante de biología humana y escritura creativa, es subir los 14 pisos de la Hoover Tower, donde los días despejados es posible contemplar San Francisco.
i.
www.stanford.edu
Compra aquí, compra allá
Cerca de la Universidad de Stanford, el complejo comercial Stanford Shopping Center es un lujoso destino para surtirse con las mejores marcas de ropa, joyería, tecnología, juguetes y hasta autos. El catálogo de tiendas incluye nombres como MaxMara, Louis Vuitton, Stella McCartney, Ermenegildo Zegna, Burberry, Apple, Cartier, Tiffany & Co., Neiman Marcus, Bloomingdale’s y Tesla, entre otras.
www.simon.com/mall/stanford-shopping-center
GUÍA PRÁCTICA
CÓMO LLEGAR
Desde la Ciudad de México, Aeroméxico y United vuelan directo a San Francisco. La Universidad de Stanford se encuentra en Palo Alto, aproximadamente a una hora en auto desde San Francisco. Para llegar también puedes usar el servicio de tren Caltrain, el viaje sencillo cuesta 7.25 dólares y llega a la estación Palo Alto Caltrain Station, donde sale el transporte público gratuito de la universidad, Stanford Marguerite Shuttle, con destino a vario puntos del campus.
DÓNDE COMER
Buck’s of Woodside, un singular restaurante en la zona de Silicon Valley. Su creador, el artista Jamis MacNiven, exhibe por todo el sitio una colección de artículos comprados en sus distintos viajes, entre ellos un traje real de astronauta, comprado en la ex Unión Soviética. Prueba las quesadillas con langosta y por nada te pierdas los postres, el White chocolate bread pudding te dejará soñando.
MÁS INFORMACIÓN
aeromexico.com/es/mx
www.caltrain.com
visit.stanford.edu.
buckswoodside.com