Por Juan Antonio de Labra

Si bien es cierto que la afición mexicana está más interesada en Checo Pérez, el otro piloto mexicano que corre en Fórmula Uno, Esteban Gutiérrez, debe aprovechar la oportunidad de participar, por primera vez en su vida en el Gran Premio de México, para puntuar en su casillero.

El piloto de Monterrey, que en 2015 vio la carrera desde el pit box de Ferrari (como piloto de pruebas), esta temporada consiguió contratarse con la escudería norteamericana Haas, que apenas debutó en la máxima categoría. Y aunque su equipo comenzó el año sorprendiendo a todo mundo, lo cierto es que aquello sólo fue un espejismo que refleja la enorme complejidad de configurar un coche realmente competitivo.

Esos puntos que obtuvo el piloto francés Romain Grosjean en el inicio del campeonato, hicieron albergar grandes esperanzas también a Gutiérrez, que pilota el mismo monoplaza que su compañero (chasis VF16 con motor Ferrari, 1.6 V6 Turbo), pero a lo largo del año se han presentado diversos problemas mecánicos que le han impedido finalizar entre los diez primeros lugares, que son los que aportan puntos en la tabla general de pilotos.

Las mejores actuaciones de Esteban en 2016 han sido en los grandes premios de España, Mónaco, Austria, Alemania y Singapur, donde estuvo muy cerca de inaugurar su cuenta personal, ya que en esas cinco carreras terminó en el lugar 11, lamentándose al final con la popular expresión de “ya merito”.

La incertidumbre acerca de la permanencia de Esteban en la Fórmula Uno podría despejarse en estas tres últimas carreras de la temporada (México, Brasil y Abu Dabi), dependiendo de los resultados que pueda conseguir. Por ahora, Gene Haas, responsable del equipo, ha declarado que están analizando todos los aspectos necesarios antes de anunciar qué pasará con sus pilotos el año entrante.