Es importante avanzar en el fortalecimiento de la educación especial, desde una perspectiva más integradora, que permita a los niños con necesidades especiales, la oportunidad de un adecuado desarrollo proceso educativo y de desarrollo integral.

Lo anterior lo afirmó Edith Gómez Rangel, expositora de la conferencia “Una mirada a la educación especial en Aguascalientes” con motivo del primer aniversario del Grupo de Apoyo a Niños con Trastornos de Aprendizaje y Desarrollo.

La especialista, quien además es directora de la Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (USAER), destacó que se han dado pasos muy importantes en el sentido correcto para el tratamiento de menores con algún tipo de discapacidad, pero es preciso, dijo, continuar avanzando para la creación de un sistema integral de atención a este núcleo de población con necesidades educativas especiales.

Las reuniones de Consejo Técnico que se llevan a cabo cada mes, han permitido la detección de este tipo de menores y la instrumentación de acciones que buscan brindar una atención especializada dentro de cada uno de los planteles de educación básica.

No obstante, se requiere de desarrollar una política integral de atención a menores con discapacidad que demandan una atención educativa especial.

Puso como ejemplo de un avance muy importante el que se deban establecer modificaciones a los programas de estudio, con la finalidad de hacer adaptaciones que permitan a los maestros y maestras impartir contenidos adicionales dirigidos a este grupo de escolares.

Dentro de un grupo de educación básica, pueden presentarse uno o más casos de niños que demandan una atención especial. Una vez que son detectados, los maestros deben brindar, dentro del mismo grupo, contenidos adecuados a sus posibilidades de aprendizaje, apuntó la especialista refiriéndose a casos como deficiencia auditiva, visual, déficit de atención o problemas de lenguaje, entre otros.

Está previsto ya en el sistema educativo, que ante estos casos, los maestros deben modificar el contenido curricular así como los exámenes que se aplican, dado que estos niños demandan una atención especial.

Sin embargo, reconoció que no en todos los planteles existe la sensibilidad suficiente para brindar una verdadera atención especializada a los niños que padecen algún tipo de discapacidad.

“En los planteles en donde los directores están sensibilizados en el tema de educación especial, la plantilla de docentes se muestra más comprometida y entregada a las tareas adicionales que le significa un alumno con discapacidad, y es un hecho que no en todas las escuelas se realiza lo correcto en términos de una educación incluyente”, señaló la especialista en educación especial.

La clave en este reto, dijo, se llama: escuela inclusiva, “hay pocas escuelas inclusivas, por lo que se debe trabajar más en este concepto y no es otra cosa que brindar una educación especializada para personas que demandan un esfuerzo adicional, no sólo de mentores sino de la propia familia y la sociedad. Incluso, hay planteles a los que les hacen modificaciones, adaptaciones, para que quienes tengan capacidades diferentes, puedan integrarse de manera funcional a la educación”.

Una escuela inclusiva, dijo, es aquella que, en lugar de ver como un problema a un niño o un grupo de niños con alguna discapacidad, los ven como un reto a la docencia y una oportunidad para integrar a esta población, a una vida con calidad, afirmó.