Cualquier medida que se adopte para atajar el crecimiento de la ciudad de Aguascalientes encontrará una serie de obstáculos, principalmente por la densidad de población que cada año es mayor, lo que determina que los límites establecidos en los planes de desarrollo quedan obsoletos, por lo que aún a riesgo de perjudicar los mantos freáticos se aprueban nuevos fraccionamientos.
A principios de los años 90 del siglo pasado se mencionó que era necesario adoptar medidas para evitar que la capital creciera más allá del Río San Pedro, sin embargo hacia finales de la misma década se autorizó una colonia residencial y luego vendrían otras, sin que hasta entonces entrara en conflicto con la zona agrícola.
Fue hasta 2016 cuando el 15 de agosto se dio el siguiente paso, al autorizarse la urbanización de 3 mil hectáreas, lo que determina la desaparición de los sembradíos y por ende que los veneros queden bajo una capa de cemento y chapopote.
Lo anterior habría pasado inadvertido para la población en general, ya que la aprobación se dio justo cuando el interés estaba centrado en el día principal de las festividades religiosas, pero el ingeniero Gerardo Ortega de León, que ha dedicado gran parte de su vida a la defensa del medio ambiente, dio a conocer lo que está en marcha.
En la entrevista para este Diario, señaló que con la difusión del Programa de Desarrollo Urbano, en el Periódico Oficial del Estado, se autoriza la construcción de procesos inmobiliarios en los siguientes 24 años por parte del Ayuntamiento de Aguascalientes.
Además de lo que significará la ampliación de la selva de hormigón, Ortega de León alerta sobre la falta del colector marginal derecho del cauce del río, que evitaría que las descargas residuales lleguen al mismo, lo que no sorprende ya que es una constante, tan es así que después de muchos años se han construido algunos en varios rumbos de la ciudad luego de las inundaciones que soportaron sus habitantes, que vieron sus domicilios y negocios inundados de aguas negras.
El problema radica en que a estas alturas el Río San Pedro es utilizado para verter aguas residuales de fraccionamientos y empresas, lo que es fácilmente detectable por el olor tan penetrante que hay en varios tramos y que se agrandará con el arribo de más familias.
Para Ortega de León es rebatible que se extendiera la autorización para ese plan de desarrollo sin tener en cuenta el problema ambiental que ya se registra, ya que hace inevitable que crezca la contaminación del Río y se pierda aún más lo que fuera un orgullo para los aguascalentenses.
Es necesario que la Secretaría del Medio Ambiente del Estado pase de la intención a las acciones, manifestó, puesto que las inmobiliarias que construyeron en las cercanías del Río hacen oídos sordos para que cada fraccionamiento tenga su planta de tratamiento de aguas, aún cuando es obligatorio hacerlo.
Aunque hay quien afirme que a la expansión urbana nadie la frena, se pueden aplicar acciones que permitan un control muy estricto para ayudar a que la naturaleza resulte lo menos perjudicada, de no hacerlo se estará hipotecando el futuro en detrimento del nivel de vida, por lo que si ya es un hecho que habrá nuevos asentamientos en la parte poniente aún es tiempo de emplear medidas que mitiguen el menoscabo peculiar que habrá.

DENUNCIA IMPRECISA

Los ancianos no reclaman sus derechos porque los desconocen y los desconocen porque nadie se los da a conocer, así de simple sería la respuesta al planteamiento que hace el presidente de la Barra de Abogados de Aguascalientes, Leobardo Contreras Moreno, quien se queja que nadie se encarga de informar cuáles son.
Pide a los legisladores que dejen la comodidad de la oficina y se den a la tarea de trabajar a favor de las personas de la tercera edad, teniendo en cuenta que ellos van por el mismo camino y en algún momento pueden necesitar de apoyo.
Aunque el censor asevera que los derechos de los longevos “son los más desconocidos y por lo tanto los más violentados”, no dice cuáles son, para que así puedan exigir su cumplimiento y muchos de ellos dejen de vivir en la miseria y acceder a varios servicios, principalmente de salud, educación, cultura, recreación y de convivencia.
Aunque hay clubes de la tercera edad y se organizan eventos durante el año, con epicentro el 28 de agosto, son miles los hombres y mujeres mayores de 60 años que no participan, sean por su situación física, económica o de marginación familiar, lo que exige que se amplíen los programas para que aquellos que no están en dichos clubes puedan adherirse a los beneficios globales.
La Asamblea General de las Naciones Unidas recomienda que el gobierno de cada país incluya en sus constituciones los principios generales a favor de la senectud, entre ellos que:
Las personas de la tercera edad deberán tener la alimentación, agua, vivienda, vestimenta y atención de salud adecuado, mediante ingresos, apoyados de sus familias, de la comunidad y de ser posible de su autosuficiencia; deberán tener la posibilidad de trabajar o de tener acceso a otras posibilidades de obtener ingresos; de poder participar en la determinación de cuándo y en qué medida dejarán de desempeñar actividades laborales; tener acceso a programas educativos y de formación adecuados; deberán tener la posibilidad de vivir en entornos seguros y adaptables a sus preferencias personales y sus capacidades en continuo cambio, y podrán residir en su propio domicilio por tanto tiempo como sea posible.
Además, deberán permanecer integradas en la sociedad, participar activamente en la formulación y aplicación de las políticas que afecten directamente a su bienestar y poder compartir sus conocimientos y habilidades con las generaciones más jóvenes; también deberán poder buscar y aprovechar oportunidades de prestar servicio a la comunidad y de trabajar como voluntarios en puestos apropiados a sus intereses y capacidades, lo mismo que formar movimientos o asociaciones de personas de edad avanzada.
En materia de cuidados, la ONU sugiere que las personas de la tercera edad deberán poder disfrutar de los cuidados y la protección de la familia y la comunidad, de conformidad con el sistema de valores de cada sociedad; deben tener acceso a servicios de atención de salud que les ayude a mantener o recuperar un nivel óptimo de bienestar físico, mental y emocional, así como prevenir o retrasar la aparición de la enfermedad; deben tener acceso a medios apropiados de atención institucional que les proporcione protección, rehabilitación y estímulo social y mental en un entorno humano y seguro. De igual manera poder disfrutar de sus derechos humanos y libertades fundamentales cuando residan en hogares o instituciones donde se brindan cuidados o tratamiento, con pleno respeto a su dignidad, creencias, necesidad e intimidad, así como de su derecho a adoptar decisiones sobre su cuidado y sobre la calidad de su vida.
Por último, las personas mayores deberán poder aprovechar las oportunidades para desarrollar plenamente su potencial; deberán tener acceso a los recursos educativos, culturales, espirituales y recreativos de la sociedad; a poder vivir con dignidad y seguridad y verse libres de explotaciones y malos tratos físicos y mentales, y a recibir un trato digno, independientemente de la edad, sexo, raza o procedencia étnica, discapacidad u otras condiciones, y han de ser valoradas independientemente de su contribución económica.