Para hacer su propuesta de matrimonio, Luis Guillermo Ramírez Suárez eligió el momento en que María de Jesús Saucedo Lomelí concluyó sus labores para sorprenderla y pedirle le concediera el privilegio de ser su esposa.
El día en que ambos unirían sus vidas finalmente llegó, y al altar del templo de San Antonio de Padua, arribaron para llevar a cabo las promesas de amor que el Creador mediante su siervo, consagraría para toda la vida.
Guillermo Ramírez Cortés y Esthela Suárez de los Santos, así como Marcelino Saucedo y Rosa Lomelí de la Cruz, padres del novio y la novia, respectivamente, acompañaron a sus hijos para otorgarles su bendición en el nuevo camino que han comenzado a vivir, al igual que sus padrinos de velación, Humberto Zamora y Erika Janet Suárez Hernández.
Con mucha emoción, los contrayentes realizaron sus votos de amor, intercambiando sus promesas ante el Cristo y el Santo Patrono, al tiempo que aceptaron el compromiso de conformar una alianza indisoluble.
Los recién casados celebraron sus esposales en el salón Quinta Esmeralda, en cuyo escenario sostuvieron su primer baile como esposos, acto que observaron sus invitados, y con gran entusiasmo, todos ellos alzaron sus copas por la eterna felicidad de la pareja.