La tradición prehispánica de pintar las calles con telas de colores en los aires y llevar el mercado al espacio público, mejor conocido como tianguis, sigue estando vivo aún con los cambiantes estados de la economía. Uno de los más reconocidos y antiguos en Aguascalientes es la Línea de Fuego, donde conviven los oficios con la comida y la ropa con las frutas y verduras.

Dedicar un domingo para asistir a la Línea de Fuego es todo un ritual para las personas, destinan un tiempo, una indumentaria, trazan un recorrido, desde un día antes dejan listo el carrito o las bolsas y tienen al menos una lista, ya sea escrita o de memoria, de lo que van a comprar, aunque siempre terminan comprando algo que inicialmente no estaba contemplado.

Son alrededor de 2 mil comerciantes distribuidos en un área de cuatro manzanas y un lote baldío; llegan en su mayoría a partir de las siete de la mañana y cada uno de ellos tiene ya su propio sitio, en el que empiezan a distribuir y acomodar su mercancía en espera de las primeras personas.

Raquel Soto tiene aproximadamente 15 años de venir a la Línea, trae “chacharitas”, principalmente bolsas y maletas, aunque también hay muñecos de peluche, ropa y otros objetos que generalmente le provee su hija, vecinas o son de ella misma. Le dedica aproximadamente siete horas diarias, de 8 de la mañana a 3 de la tarde, señalando que un día bueno es cuando ha llegado a sacar dos mil pesos, aunque también hay días sin ventas y ella tiene que prevenirse con algo de dinero porque ahí mismo compra algo para desayunar. Ella en particular no ha resentido la crisis del inicio del año, porque ha tenido días de todo.

Gerardo Celestino Torres, por su parte, es relojero desde hace 35 años y tiene aproximadamente ocho asistiendo a la Línea de Fuego. Aprendió el oficio como trabajador de otra relojería y se animó a poner su propio negocio, mientras que los domingos asiste a este tianguis. Para él, que conoce bien el mecanismo de los contadores de tiempo, no hay nada difícil, las reparaciones más económicas son de 60 pesos y si al reloj le falta una pieza, dependiendo de cuál sea es el costo, porque hay algunas que incluso las deben traer de Guadalajara. “Una limpieza, ponerle pilas, todo eso es lo que se puede hacer con los relojes”. En su oficio ha visto relojes muy viejos y otros también muy nuevos, de los costosos; todos tienen reparación, sólo que en algunos casos cuando se trata de sustituir una pieza resulta más caro.

Con la música por fuera. Hay quien va a la Línea de Fuego sólo para comerse un plato de menudo entre las ollas humeantes, un taco de carnitas o de birria. Benito el del tololoche, Poncho en el acordeón y Meño en la guitarra son integrantes del grupo Meño Norteño, agrupación que ya tiene tiempo recorriendo las calles del tianguis para interpretar alguna canción y amenizar el momento. No sólo se “echan su palomazo callejero” también hay ocasiones en que algún comensal se interesa por sus servicios y los contratan; los domingos trabajan en la Línea de diez de la mañana a una de la tarde, y con lo que sacan de estar cantando les alcanza para comer y aún les queda un poquito más.

La variedad es su riqueza; Audelia Flores tiene desde hace 18 años un puesto de productos varios para el hogar, la cocina y demás. Para ella, las ventas han estado igual que los años anteriores, sí hay mejores temporadas unas que otras, pero también depende mucho de la mercancía que cada quien tenga. Cuatro o cinco puestos adelante del de Audelia, Paty y Xóchitl Alvarado venden ropa; para ellas este año sí se ha notado mucho la baja en las ventas y más ahora que se acerca la temporada de la Feria. De lo que ellos se han dado cuenta es que aunque haya mucha gente en el tianguis, sólo preguntan, no compran: “Vienen a pasear, preguntan pero no compran, no hay dinero o no ajustan y en ocasiones hasta ni gente”.

Hay recién llegados, como Juan Carlos Venetts, que tiene apenas medio año de recorrer los pasillos del tianguis vendiendo dulces, a él no le ha llegado la crisis, pues en un buen domingo se lleva 150 pesos en dos horas. Por su parte, María Santos recuerda los comienzos de la Línea de Fuego, para ella más que la falta de dinero de las personas, es el incremento en la competencia lo que ha perjudicado a los comerciantes, hay muchos vendiendo de lo mismo. Si antes eran diez ahora hay 50 o 100. “Hay poca gente, a veces no hay dinero, pero hay muchísimos vendedores ya; yo cuando empecé fui casi de las primeras, mientras que ahora casi en cada esquina o media esquina ya hay otros comerciantes de lo mismo, ya hay demasiada competencia”.

El sitio por excelencia para comprar frutas y verduras en Aguascalientes es el Agropecuario, pero hay quienes son ya clientes de la Línea y aprovechan la vuelta para comprar fresas, plátanos, naranjas y manzanas, que son algunas de las frutas de esta temporada. Para Lucía González, que tiene uno de los tantos puestos de fruta de este tianguis, las ventas no se han disminuido con el inicio del año, en realidad se han mantenido muy similares a años anteriores y no han registrado incremento considerable en el costo de alguno de sus productos de temporada.

Recorrer la Línea de Fuego lleva tiempo, la mayoría recomienda llegar temprano para alcanzar a ver todo antes de que el calor esté muy fuerte, otros van específicamente a comprar sólo ciertos productos que incluso ya saben dónde encontrar. Finalmente, a las tres de la tarde comienzan a levantar los puestos y la intención es que el sitio quede como si nada hubiese pasado ahí, para volver a lo mismo el próximo domingo.