Por: Itzel Vargas Rodríguez

Ya estoy a la mitad de esta carretera, tantas encrucijadas quedan detrás, ya está en el aire girando mi moneda y que sea lo que sea”…dice la letra de la canción de Jorge Drexler. Y es que justo ya estamos a una semana de conocer quién gana la Presidencia en los Estados Unidos, una respuesta que afecta en amplios sentidos a nuestro país, quizá, en una ocasión en que el término “mexicano” es una variable que decide el trato y derechos que se le asignará a los paisanos en los Estados Unidos y también, a los que habitamos en este país, de llegar un personaje como Donald Trump al poder.

En todos lados se han hecho entrevistas a grandes artistas y actores porque hay un sector bastante numeroso, que apoya abiertamente a Clinton, y que ha salido sin tapujos a defenderla y apoyarla abiertamente. Se han hecho cortometrajes de lo que podría pasar si Trump llega al poder. A este último se le ha ridiculizado en todas las formas posibles: escultores le han hecho figuras haciendo burla de su físico y sus dotes. Se han hecho Apps y juegos para los celulares en el que se le ridiculiza. El actual Presidente Obama y su esposa han emitido discursos en su contra. Se ha dicho hasta el cansancio por qué es un personaje peligroso. Sus discursos totalmente xenófobos, racistas y discriminatorios le han bastado para generar enorme repudio de parte de muchísima gente a lo largo y ancho del mundo, no por nada es probablemente el personaje más odiado en México… y ni con todo ello, se le ha debilitado de una forma totalitaria en la campaña.

A días, muy pocos días de la gran decisión, Trump sigue muy arriba en las encuestas, codo a codo con Clinton y han bastado dos filtraciones del FBI sobre esta última, lo que le ha venido a dar un enorme golpe a la campaña de la demócrata.

Primero, el viernes el FBI anunció que estaba de nuevo investigando correos de Clinton, y ahora, justo cuando en México nosotros festejábamos el Día de Muertos, en Estados Unidos esta misma corporación filtró documentos de una investigación cerrada desde el 2005 contra Bill Clinton, en la que se cuestionaba cómo en su último día de Presidente, había perdonado a un Magnate en su evasión de impuestos.

Esta filtración causa revuelo no sólo entre los integrantes de la campaña de Hillary que critican la temporalidad en la que se ha sacado a luz esa información, sino que al mismo tiempo causa extrañeza y escepticismo sobre la institucionalidad del FBI… ¿Será que este organismo está a favor de la campaña de Trump?

No lo sabemos con certeza pero ciertamente las dos investigaciones contra Hillary causan un enorme revuelo contra su campaña, dejándola con muy pocas armas.

Estas campañas presidenciales si bien no nos han mostrado mucho de creatividad, o mensajes aspiracionales, sí nos han dejado bastante que aprender en materia de gestión de crisis y retórica.

Ambos, han logrado posicionar mensajes fortísimos en sus discursos. Por un lado Clinton ha apelado a resaltar el tema de las mujeres y a seguir trabajando en conjunto, como una forma de apelar a continuar lo que ha hecho el gobierno de Obama… pero también un gran porcentaje de sus discursos han sido dedicados a la campaña negra, es decir, a hablar mal de su contrincante y denostarlo de toda forma posible. Por su parte Trump se ha valido de todo aquello que “políticamente no es correcto”: la victimización, burla, discriminación y bueno… la lista prácticamente ya nos la sabemos… pero lo cierto es que ambos, han sabido sortear sus momentos de mayor crisis.

En el último debate Trump estaba abajo en las encuestas y ya existía la percepción de una inminente derrota… pero ahora, el rumbo de la campaña nos muestra que no todo está dicho.

¿De qué elementos comunicativos en la elección, se valdrá ahora Clinton para salir airosa? ¿Cuánto le afectarán estas filtraciones? ¿Los resultados electorales se asemejarán a las encuestas? Ya muy pronto lo sabremos.

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