Fernando López Gutiérrez

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@ferlog14

En su más reciente informe titulado Una economía al servicio del 1%, Oxfam, la organización internacional dedicada a promover acciones en favor de la justicia y el combate a la pobreza, presentó datos alarmantes respecto a las condiciones de desigualdad económica. De acuerdo a sus cálculos, las 62 personas más ricas del planeta incrementaron su riqueza en un 44 por ciento en los últimos 5 años, mientras que la mitad más pobre del mundo experimentó una disminución de ésta en un 41%.

En el informe se explica que, en los últimos 30 años, la economía mundial ha crecido más del doble; sin embargo, los beneficios de dicho crecimiento se concentran de forma cada vez más acelerada en la mitad de la población con mayores ingresos y, particularmente, en el uno por ciento más rico. En oposición a la idea de que las diferencias en los ingresos de los grupos poblacionales se relacionan con el desempeño de las personas pertenecientes a estos, es de mencionarse que la riqueza de los menos favorecidos es tan reducida que incluso grandes incrementos en sus resultados y productividad tendrían un impacto marginal en comparación con un comportamiento menos eficiente de los sectores con la mayor riqueza.

Factores como las brechas salariales, las diferencias de oportunidades entre sectores poblacionales, la influencia de las élites en la actuación gubernamental, la distribución de los beneficios del sistema mundial de investigación y desarrollo o la configuración regresiva de los esquemas fiscales son condiciones que generan y mantienen las enormes desigualdades en la riqueza de los diferentes grupos poblacionales. La atención a esta problemática debe partir de la aceptación de que diversas características y prácticas en nuestro sistema económico privilegian y dan ventaja a los sectores de la población con mayores recursos.

En el informe de Oxfam se subraya el impacto negativo que la elusión y la evasión fiscal tienen en la igualdad económica y la manera en que diversas decisiones regulatorias y políticas facilitan la continuidad del status quo. Para el caso específico de México se señala que “la riqueza conjunta de cuatro multimillonarios ha pasado del equivalente al 2% del PIB del país en 2002 al 9% en 2014”[1], con lo que resulta claro que la situación mundial descrita en el informe corresponde a nuestra realidad. Sin duda, el trabajo de investigación que Oxfam ha realizado es de utilidad para que los tomadores de decisiones en este país y la ciudadanía en general tengan elementos para participar en la construcción de una sociedad más justa e igualitaria.

[1]Esquivel Hernandez, G.,(2015), “Desigualdad extrema en México. Concentración del poder económico y 47

político”, OxfamMexico, http://cambialasreglas.org/images/inequality.pdf en Una economía al servicio del 1%, Oxfam, 2016, p. 21, disponible en: http://www.oxfammexico.org/wp-content/uploads/2016/01/bp210-economy-one-percent-tax-havens-180116-es.pdf