La semana que recién terminó me llamaron mucho la atención dos noticias, la primera que nos anunció que la llamada comida rápida pagará IVA. Lo anterior a pesar de que el Secretario de Hacienda había dicho que ya no habría más impuestos en este año. Y mire usted que son listos los verdugos captadores de impuestos, pues dieron la puñalada exactamente en un punto medular de la economía familiar, pues para nadie es un secreto que la inmensa mayoría de mexicanos de la clase media es casi el universo total de consumidores de esos productos. Somos un país en el que sus habitantes comen preferentemente en la calle, en negocios de comida rápida o antojitos. Los productos que deberán pagar IVA son: Sándwiches o emparedados; tortas, baguettes, paninis, gorditas, quesadillas, tacos, flautas, sincronizadas y gringas, burritos, croissants, empanadas y volovanes, pizzas, sushi, etc. La mayoría de estos alimentos son el desayuno diario de millones de mexicanos a lo largo y ancho del país. Imagínese usted, en México el taco es el rey –popularmente hablando- de la comida nacional. La población desayuna tacos, y en la noche lo clásico es ir a cenar tacos. Las pizzas los fines de semana para ver el futbol es la tradición. En fin, ahora habrá que pagar el valor agregado a alimentos que podemos considerar básicos en la alimentación mexicana. El golpe fue directo al bolsillo de millones de mexicanos, que sentirán de inmediato los efectos de esta medida en la merma de sus ingresos ya de por sí raquíticos. El cobro del impuesto es a partir del 1° de julio y para empezar se hará en las tiendas de conveniencia, esto porque las autoridades hacendarias saben que es muy difícil aplicarlo con los taqueros ambulantes o semifijos. Pero esto es sólo el principio, al rato idearán como llegarle a todos los expendedores de estos alimentos. Obviamente que los que primero lo resentirán son los que elaboran estos productos para su venta en las tiendas mencionadas, ellos serán los primeros afectados.

La otra nota que es digna de comentarse es la prohibición de los cortes de agua en el municipio de Aguascalientes. Al fin se compuso una medida autoritaria y que lesionaba los derechos humanos de la ciudadanía. La empresa francesa ya no tendrá la espada de Damocles que pendía sobre la cabeza de las familias aguascalentenses de manera inmisericorde para suspender el servicio, destrozando incluso las banquetas, a quienes se atrasaban en los pagos. Hoy los cortes se catafixiaron por una dotación diaria de 200 litros para los insolventes. Qué bueno que así va a ser, pues en algunas colonias o fraccionamientos nunca llega ni esa cantidad de agua, llega menos, si es que llega y si aseguran 200 litros diarios pues ya estuvo. Creo que esta medida fue una acción de mea culpa, para espiar precisamente sus culpas de parte de la bancada priísta, pues no hay que olvidar que fueron los gobiernos tricolores los que entregaron los mantos acuíferos del estado, a la compañía francesa para que los usufructuaran con toda libertad. Ignacio Zaragoza, en aquella ocasión, se debe haber revolcado en su tumba. Como quiera que sea los de la concesionaria seguirán cobrando cantidades exorbitantes y las cuotas seguirán aumentando mes a mes. Así que no perderán del todo los franquicitarios del agua que extraen de las entrañas de la tierra de la gente buena. Pero algo es algo. Mal por los diputados que hicieron mutis y se abstuvieron de votar a favor de esta medida. La abstención la población la toma como en contra de la medida. Se les olvidó que viene la elección por la gubernatura, alcaldías y congreso local, y esto, como el 2 de octubre…¡no se olvida!

LA VIOLENCIA TEMA VIGENTE

El tema de la violencia en el país, desafortunadamente, sigue siendo el tema principal. El acontecer cotidiano está lleno de muertes, esa es la triste realidad. Por eso quienes escribimos de manera periódica tenemos que escribir de lo que sucede y de lo que esa circunstancia visible que se resume toda en que en este país seguimos sin darle a la vida humana ese valor que debería tener. La mitad de la historia de México está escrita con tinta negra, porque son las malas cosas y la otra mitad con tinta invisible porque es la otra mano de los interesados en borrar cosas que no se quiere que se vean. Sólo hay dos mitades en las cosas, pero las dos mitades, la tinta negra y la tinta invisible hoy están salpicadas con la tinta roja de la sangre que está escribiendo los días vivos de la vida mexicana. ¿Qué pasó en Monterrey en donde todo estaba más o menos controlado en materia de violencia, por lo menos en este tipo de ejecuciones masivas? Y estaba controlado hasta antes de la elección y cuando llega la elección como que algo se rompe en los controles internos y aparecen las ejecuciones masivas. ¿A quién le quiere demostrar la delincuencia organizada su fuerza? ¿Se la quiere demostrar a Rodrigo Medina, a quién ya solamente le vemos una salida? ¿O se la quieren demostrar al “Bronco”? ¿Qué están haciendo? ¿Le están midiendo las fuerzas desde ahorita al primer candidato triunfante que proviene de una candidatura independiente? ¿Lo están calando, cómo decían antes en la política? ¿A quién quieren desafiar? Sobre todo porque uno de los asesinatos fue en el municipio en donde él ya fue presidente municipal, García N.L. Pero ya no se trata también de desafiar a la nueva organización política de Guerrero. También ahí hubo un cambio, ahí el PRI regresó al poder, y no bien había terminado su retorno cuando ya la historia de Gurrero saca su tintero favorito y pinta de escarlata las calles de Acapulco, una vez más. “Habla bien de Aca”. Sí, pero “Aca” habla por sí mismo. Yo no puedo hablar bien de “Aca”. Lo más que puedo hacer es decir: Otra vez les están pasando las cosas que en algún momento le permitieron a Acapulco quitarle a Ciudad Juárez el título de la ciudad más violenta y peligrosa del mundo. Pero, por ejemplo, un loco supremacista en los E.U. se arma hasta los dientes, como decían en las viejas crónicas policiacas, y asesina a nueve personas en una iglesia en Charleston, Virginia. ¿Y qué ocurre? Pues que todo el país se convulsiona. Un país acostumbrado a la sangre y a la muerte, un país que tiene la capacidad de decirle a su ejecutivo: “Push te botton”. “Aprieta este botón” ¡Y desaparece una ciudad entera! Con un armamento nuclear del cual tienen de sobra. Ese país que se ha construido en el expansionismo militar se escandaliza porque hubo nueve muertos en los que ellos ya llamaron el “terrorismo racial”. En México tenemos el “terrorismo delictivo”. La delincuencia organizada en México tiene características de grupos terroristas. Siembra el miedo, siembra el terror, siembra la desconfianza, el susto; secuestra, mata, extorsiona, roba, incendia. Todo eso hace la delincuencia organizada. Y sin embargo decimos que aquí no hay terrorismo. Tenemos casi tres veces más muertos que los que hubo en Charleston, Virginia, que mueve hasta las plataformas de los candidatos presidenciales, para ver que hacen con el control de las armas; ¿Y aquí, que hacemos con el descontrol de las armas? Detrás de cada muerto hay un arma de contrabando. Y todas vienen de los E.U.

¿Qué vamos a hacer? ¿Vamos a acostumbrarnos, ya de manera inexorable, a que el verdadero lenguaje de nuestra historia de los días actuales sea la violencia en este país? ¿Vamos a comenzar a escribir la historia, nada más, con sangre y con tinta roja? ¿O de veras vamos a poder hacer algo para que esta ola violenta, categóricamente inhumana no se reproduzca y se reproduzca hasta el infinito? Es el momento, creo, de preguntar cuál es el límite de la violencia en México. O cuándo vamos a llegar a ese límite, porque hoy lo vemos lejos todavía.

El pasado 20 de mayo en San Luis Potosí un grupo de arzobispos católicos y un Demonólogo español realizaron una ceremonia en la catedral para llevar a cabo lo que llamaron un magno exorcismo para suplicar a Dios que el mal y la violencia salgan de México. Entre otros estuvieron el Cardenal Emérito Juan Sandoval y Monseñor Carlos Cabrero Romero, de San Luis Potosí.

Líneas arriba le comento precisamente sobre la violencia y qué tan profundas son las raíces de esta actitud sangrienta por la que pasa México desde hace ya mucho tiempo. Todos los especialistas en algo han encontrado, de acuerdo con su conocimiento, explicaciones para la violencia. Si usted le pregunta a un jurista le dirá que la violencia no es otra cosa que un comportamiento alejado de lo que indica el código penal. La violencia es pues, para un jurista, la transgresión de la ley. Si todos cumplimos con la ley se acaba la violencia y vivimos en un estado de Derecho. Para otros el problema es de orden psicológico o psiquiátrico. Las personas violentas están enfermas, y canalizan sus frustraciones y sus deseos no satisfechos a través de la agresividad porque tienen frenológicamente algún problema y algunos dirán: “Hágale la lobotomía y verá cómo se le quita lo violento”. En fin, pero algunos dicen que la violencia es por la pobreza, o que es por el abandono y otros dicen que es porque el diablo vive con nosotros.

No se sabía, o no habíamos visto en muchos años, la posibilidad de un espectáculo de esta naturaleza. No fue espectáculo, porque se hizo a puerta cerrada precisamente para evitar una curiosidad irreverente o irrespetuosa, pero en pleno siglo XXI un grupo muy nutrido de hombres de iglesia, algunos de ellos príncipes de la iglesia, con voto alguna vez en el Conclave para elegir a un Papa, sucesor de Pedro. Bueno, pues ese grupo de personas dijeron: “Hay que exorcizar al país”. Algo que yo creo que es muy complicado porque si ya exorcizar a una persona que está poseída, que se comporta fuera de sus cabales y fuera de su propia naturaleza como persona o ser humano porque trae dentro del cuerpo y del alma al diablo, imaginemos como le harán para sacar a ese maligno, para que se vaya de México y no siga con su influencia maligna y mefítica, porque huele a azufre. ¿Cómo hacerle para que ya no siga propiciando 30 ó 40 mil muertes violentas al año en este país? Bueno pues en este caso se lo dicen los obispos y para que amarre traen al Demonólogo español. Yo sabía de los teólogos pero ahora me estoy enterando que también hay demonólgos, lo cual está bien, porque si hay luz tiene que haber sombra, si hay Ying tiene que haber Yang. A mi ya no me preocupó tanto cómo le hacen para sacar al diablo, sino cómo le hizo el diablo para meterse. Y Juan Sandoval ya nos dijo cómo se metió el diablo a México, ha hecho un descubrimiento maravilloso: El diablo se metió y habitó entre nosotros, porque aprobamos la despenalización del aborto. Y de entonces para acá la violencia es la norma de la vida porque hemos legalizado el asesinato in ventre de miles y miles de personas en este país. Y como hemos actuado mal, entonces el demonio encuentra que somos una buena clientela para sus designios, viene y se acomoda.

Ya que todas las demás disciplinas fracasaron en el análisis y la interpretación de los orígenes y las soluciones de la violencia, creo que no nos queda más camino que el exorcismo.