Por Alejandro Hernández R. 
Fotos: Enrique de Santiago S.

Muchas sensaciones venimos experimentando antes, durante él y después del Serial Taurino San Marcos 2017, desde los más disímbolos comentarios, todos, atribuidos a fuentes confiables, según esto, previo al anuncio oficial al Serial Taurino, tardío, muy tardío por cierto, y cuando la especulación se encontraba en todo su apogeo, de pronto se llevó a cabo la ceremonia presidida por el Lic. Juan Carlos López de los Reyes, en cuyos hombros cargó por primera vez, con la operación del Serial, obteniendo positivos y rentables resultados, como colofón del desarrollo de la feria más importante de México.
Tal acontecimiento, dio la puntilla a todos esos falsos rumores que incluían un supuesto manoteo sobre la mesa de negociaciones entre los representantes de la empresa y los dirigentes del Patronato de la Feria.
El incremento registrado en el rubro de asistencias durante el previo ambigú de la Temporada Chica, fomentó de forma sorprendente, el interés y entusiasmo entre los aficionados por conocer el número de festejos, la procedencia de las ganaderías, el nombre y fechas de los toreros así como las diferentes combinaciones de los carteles.
Sin embargo, una vez conocido en contenido del Serial, provocó en algunos aficionados cierta insatisfacción, por la integración de la cartelera, señalando con índice de fuego tanto el cartel del día 1º, de mayo, como la participación de toreros carentes de triunfos en plazas de importancia o merecimientos plenos.
Claro, no todos los criterios se ciñeron a la anterior manifestación, porque otra buena legión de público, se dijo satisfecho en general, al considerar muy completos los carteles, tanto en el renglón de toros, como con la contratación de los toreros.
En el papel se desprendían por su importancia dos carteles con sus respectivos llenos, 21 con Morante, El Cejas y Luis David Adame, y 28 de abril en el mano a mano de Castella y Joselito Adame, y otros tres no menos interesantes, pero con menor asistencia 23 Saldívar, Silveti y Roca Rey, mientras el día grande de la feria, el 25 con el rejoneador estellés Hermoso de Mendoza, El Cejas y Sergio Flores, y finalmente, la corrida del día 30, con Fermín Rivera, Joselito Adame y Octavio García “El Payo”, presagiándose para las demás, entradas regulares.
Sin embargo, al final, el resultado fue muy distinto a todas las expresiones, a todos los vaticinios, a todas las especulaciones, y de golpe y porrazo la realidad, la auténtica verdad y realidad, arrojó un promedio alrededor de los 9 mil asistentes por festejo, algo inusitado, que distó mucho de los pronósticos iniciales, como reflejo fiel de un acierto empresarial, increíble, pero los números son claros, contundentes y fríos.
De todo ello, lo más importante se destaca en ese nutrido balance, como el público finalmente obtuvo recursos para asistir a las corridas, aun y con esta difícil crisis económica que venimos padeciendo, destacándose de sobremanera el entradón, que rozó propiamente el lleno, el domingo 23, con un cartel compuesto por jóvenes lidiándose toros bien presentados de una ganadería que a las figuras, no les es de su agrado, Jaral de Peñas.
Me parece que ahora, la empresa se ha significado por presentar en mejores condiciones los encierros, y eso es de aplaudirse, porque fueron varias las corridas lidiadas con la edad reglamentaria, con trapío, pero sobre todo, pautando ya la mejor presentación del ganado. De que si campeó la falta de raza, de bravura, de calidad, más bien mansos de libro, desesperantemente mansos, y además, significativamente, la carencia de fuerzas, resulta innegable, al igual el justo remate de algunos toros sueltos por ahí.
Claro, nos da mucho gusto que el respetable, aparte de disfrutar con la emoción que produce la bravura, en lo particular, de Jaral de Peñas, descollaron algunos toros (primero, segundo “Cudillero” de nombre, muy completo, con mejores atributos como para ser indultado, y quinto, fueron recibidos con aplausos, mientras que el segundo recibió el arrastre lento a sus despojos, y el quinto de nombre “Tío Jorge”, se le perdonó la vida a petición general, para mí, con ciertas dudas, como su pelea en varas, lo mismo como al final se quiso rajar.
Santa Fe del Campo (compuesto por cinco toros bien presentados, cuatro de ellos de estupendo estilo (1º, 2º, 3º, y 6º), igualmente desdeñada por los toreros importantes, han dejado un gratísimo sabor de boca, y lo primordial, fue como los toreros disfrutaron de esos toros, sobre todo los de Jaral de Peñas, destacando los dos toros de Silveti, que siempre estuvo muy por debajo de las excelentes condiciones de ambos enemigos, indultando el público a “Tío Jorge”, por su gran fondo de calidad y bravura.
Total, el público vibró de entusiasmo con tan admirable espectáculo brindado, donde se amalgama la bravura y emoción de un toro bravo en conjunción al arte del torero.
Los aficionados abandonaron el graderío del coso Monumental, comentando con euforia el resultado de esas dos corridas de toros, gratamente emocionados y plenamente satisfechos, y sólo falta que los empresarios vuelvan sus miradas a nuevos encastes, que se distingan por la bravura de sus productos.
Y así nos fuimos, de sorpresa en sorpresa, de tarde en tarde, quedando grabadas para los restos, faenas puras, elegantes, sobrias, como la de Rivera. Artísticas con “El  Payo”, o poderosas de Joselito, dominadoras  de Flores, frescas y entusiastas como las de Luis David, que iluminaron intensamente varias tardes, donde al final, si bien se cortaron un buen número de apéndices, 21 orejas y ningún rabo, estos, fueron un pálido reflejo de las grandes faenas truncadas, como nunca, porque un buen número de faenas sus realizadores no anduvieron finos con el alfanje.
Vimos a otros toreros, en quienes reconocemos su tesón, su valor, sus deseos por obtener el triunfo, pero o la suerte no les acompañó a la hora del sorteo, o no pudieron cuajar y coronar su faenas.
En cuanto hace al aspecto reglamentario del espectáculo, en esta asignatura el municipio, en su primer año de ejercicio, la ha dejado pendiente, porque las fallas, aunque no fueron corregidas en su momento, bien, por los compromisos adquiridos por quien representó a la alcaldía, o simplemente por ser errores cometidos como humano, pero que deben de ser atendidos para lo futuro.
Hay que obligar a los subalternos a respetar la jerarquía de La Monumental, y hacer caso a lo asentando en el código municipal vigente, como es el que un banderillero pase de un burladero a otro por fuera del ruedo, o también el retirar las banderillas desde adentro de tablas, o salir el puntillero al ruedo, antes de que doble el toro, o cuidar que los picadores no realicen la carioca. Pero hay algo muy importante como es el desmedido abuso a la hora de entregar acreditaciones de acceso al callejón, a diestra y siniestra, a personas, muchos armados de una simple cámara fotográfica, supuestos periodistas, pero supuestos de ocasión, de feria solamente, que no paran de pavonearse, entre un mundo de gente que nada tienen que hacer en esa parte tan riesgosa de una plaza de toros.
Finalmente; Lo más apreciable y trascendente, fueron en lo personal, el exitoso respaldo de la afición en taquilla, al cartel de tres toreros mexicanos, y el regusto acogedor también de este sector, sostén de la fiesta, a las dos ganaderías que se distinguieron por la bravura de sus reses.
Con eso me quedo y muy satisfecho e ilusionado, esperando la próxima, Dios mediante.