Josemaría León Lara

Creo que no es una tarea fácil ser presidente de cualquier país, mucho menos ser de un país tan multifacético como el nuestro. El ocupante de la “silla del águila”, tiene la importante tarea de gobernar a poco más de ciento doce millones de personas durante seis años; por lo mismo habremos de suponer que cualquiera que aspire a ocupar semejante empleo debería estar mínimamente calificado para el puesto.

Hace algunos años la televisora más grande de este país, los sábados por las noches solía transmitir un programa de concurso que en general era bastante bueno (algo inexplicablemente extraño), de nombre “Todo el mundo cree que sabe”. El contenido del programa era divertido y además educativo, algo que rara vez uno puede encontrar en la televisión mexicana.

En general la dinámica del concurso se basaba en preguntas generales de materias (historia, español, matemáticas, geografía, civismo, ciencias naturales, etc.) de la educación primaria, es decir, desde el primero hasta el sexto grado; las preguntas eran contestadas no por estudiantes de primaria, sino por adultos, generalmente profesionistas de cualquier área.

Lo divertido es que al no contestar correctamente frente a la cámara, se tenía que admitir que un niño de primaria sabe más que el concursante, por ejemplo si yo estuviera en el programa diría: “Soy Josemaría León Lara, columnista de El Heraldo y un niño de primaria sabe más que yo”.

Imaginen a nuestro Señor Presidente concursando en “Todo el mundo cree que sabe”, y que le tocara una pregunta de geografía de México de cuarto de primaria. El resultado ya lo sabemos: “Soy EPN, soy Presidente de México y un niño de primaria sabe más que yo”.

La magia de las redes sociales es que la información corre como pólvora y además, muchas de las veces es información que los medios tradicionales omiten o prefieren callar. Y es que el pasado martes veintiocho el Presidente de la República en la entrega de la obra de ampliación de la carretera Lagos-León cometió un error garrafal.

Queda ampliamente demostrado lo bien producido que está el Presidente, es decir, mientras se apega al guión del acto protocolario y sigue al pie de la letra el discurso preparado todo marcha en orden, pero en cuanto al señor se le ocurre la graciosa idea de improvisar suele meter la pata.

Ya no es una crítica, ya no es ni siquiera chistoso, es vergonzoso que el Presidente de mi país no sepa ni siquiera la mínima geografía, y es que decir que Lagos de Moreno y León son Estados de la República, me deja sin palabras.

Agradezco sus comentarios sobre la presente columna al correo: jleonlaradiaztorre@gmail.com

Twitter: @ChemaLeonLara