José Luis Macías Alonso

Cuando hablamos de justicia debemos de dejar atrás el concepto burdo y arbitrario de: “dar a cada quien lo que se merece” y pasar a una nueva reflexión, más que por rigor académico, por necesidad social.

Poseído por la inconsciencia, seducido por la voracidad y guiado por la irresponsabilidad, el orden social mundial da pasos de difícil retroceso con dirección a espacios cada vez menos justos, menos humanos. Aunque no agota todas las ideas sobre este debate, la presente entrega busca, admirable lector, encontrar aproximaciones respecto de lo de que debe ser justicia en nuestra sociedad con el ánimo de alentar al debate proactivo del pensamiento que trascienda en la acción.

Empecemos. Es 1971, Facultad de Filosofía de la Universidad de Harvard; un norteamericano de porte académico de esos que les cuesta sonreír en las fotos y de nombre John Rawls, reflexiona respecto de la justicia en el mundo y propone una teoría al respecto, misma que, simplificando (sé que es un error simplificar pero si no, el nivel de somnolencia rebasaría los estándares ordinarios), propone que para empezar, debemos de hacer las reglas del juego de qué será justo y qué será injusto para los integrantes de una sociedad y al respecto propone hacer un análisis imparcial, objetivo, dejando a un lado intereses particulares y estableciendo criterios determinantes para saber cómo resolver un conflicto de justicia en una sociedad. ¿Suena bien, no? Pues no tanto, ahora vámonos al 2010 también a la Universidad de Harvard pero a la Facultad de Economía, con un hindú premio nobel de economía llamado: Amartya Sen quien propone que para formular una teoría de la justicia debemos voltear a ver a los individuos que tenemos en frente y considerar sus condiciones, pues aplicar de forma universal criterios imparciales a individuos desiguales, podría terminar por agravar la injusticia.

¿Entonces lo justo no siempre es dar a cada quien lo que le corresponde? Al respecto, otro académico ahora de nombre Michael Walzer (para variar, otro más de Harvard pero éste de la Facultad de Política), afirma que una teoría acerca de lo que debe ser justo en una colectividad debe de revisar las condiciones concretas para organizar una distribución en razón de lo que sea conveniente para una sociedad. ¿Una persona sin trabajo en condición de pobreza extrema merece recibir dinero del gobierno? Tal vez no lo merezca pero del análisis concreto podría resultar justo el dárselo. Lo justo no siempre va de la mano con el merecimiento.

El asunto se va complicando porque entonces surge otra pregunta… ¿lo que es justo para mí, también puede ser justo para ti? Para resolver esta pregunta Sen nos da claridad y nos dice que en efecto, no puede haber criterios universales y jerarquizados respecto de lo que es justo para todas las sociedades en todos los momentos, sino que, lo que debemos de construir son herramientas que nos sirvan para resolver un conflicto a la luz de una justicia que considere a quienes tiene en frente, valore principios fundamentales y ponga en la balanza el interés colectivo. No se trata de hacer teorías imparciales, se trata de encontrar caminos que resuelvan desigualdades.

Como lo ve la cosa no es nada sencilla y realmente es un debate que puede marcar los destinos de sociedades enteras… ¿Por qué? Pues porque de éstas conclusiones se pueden desprender análisis para revisar si todos los actores de una sociedad están actuando conforme a un criterio de justicia, de manera concreta para ejemplificar, un programa de desarrollo social debe ser revisado a profundidad bajo una teoría de la justicia.

¿Lo justo sería regalar dinero a los pobres? No necesariamente, pues si bien el acceso a bienes primarios constituye un factor para resolver un conflicto de justicia, este no representa el fin último de lo que debemos de buscar para lograr la justicia en un individuo. Incluso, regalar dinero podría generar efectos opuestos a los esperados si este no es utilizado en beneficio de la persona para el ejercicio de su libertad, es decir, si no se aplica correctamente para garantizar el avance hacia el rumbo de vida que esta persona anhela. Sobre esto apunta Walzer que siempre los criterios deben seguir el bien social, no el bien material y por otro lado, Sen nos señala que justicia no es satisfacer de bienes a quien no los tiene si no es algo mucho más grande que eso.

Entonces… ¿Qué es justo? Lo justo es que todos tengamos libertades fundamentales para elegir la vida que queramos y que tengamos la capacidad de poder hacer cualquier función para lograr ser lo que queramos. ¿Nos falta mucho verdad? Lo peor no es eso, lo peor es que muchas acciones que tomamos como orden social apuntan más hacia el lado de la injusticia que de la justicia.

@licpepemacias