Carlos Gutiérrez Gutiérrez

Los estímulos fiscales proyectados para el 2017, son “una especie de espejitos”, ya que no representan un verdadero estímulo a los contribuyentes, consideró Carlos Maza Arévalo, especialista en temas fiscales y financieros.

Dijo que dichos estímulos están diseñados para que la Secretaría de Hacienda no deje de percibir recursos y al tiempo, presuma que la política fiscal tiene rostro social, pero en los hechos, no generan beneficios a las empresas.

Hay varios beneficios que ofrece el paquete económico con los llamados estímulos fiscales que buscan favorecer principalmente a grupos vulnerables, porque cuando la empresa contrata a este tipo de personas o invierte en infraestructura para darles movilidad dentro de las fábricas, la autoridad “premia” a las empresas, al deducir de ingresos o aplicar contra impuestos parte de la inversión que se tiene que hacer.

Sin embargo, en los hechos, a las empresas no les resulta rentable el aprovechar los famosos estímulos fiscales porque en realidad “son migajas” las que otorga la autoridad, pues no incentiva verdaderamente a las empresas a que realicen este tipo de inversiones dado que no existe certeza jurídica, ya que “pueden desaparecer de un año a otro”, lo que impide que las empresas puedan hacer una sólida planeación fiscal de mediano y largo plazo.

Destacó, además, que por lo regular, los empresarios que buscan generar un beneficio social a sus trabajadores, “simplemente lo hacen, sin sacar provecho fiscal de ello y sin presumirlo a los cuatro vientos”.

Muchos empresarios son muy solidarios para con sus trabajadores y especialmente para con los grupos vulnerables, con o sin estímulos fiscales, dijo Carlos Maza.

La exposición de motivos que da la autoridad a la hora de imponer estos estímulos es que, pretende generar apoyo social.

“Ante ello, hemos visto que, como el monto que pueden deducir es muy pequeño, las empresas no le toman interés, es como si la autoridad pretendiera que matemos las moscas con una pistola, al final nos salen más caros los plomazos que el verdadero beneficio que se obtiene de esta parte de la política fiscal que en efecto, trae estímulos variados, pero no necesariamente son rentables para las empresas”.

Lo que hace el fisco es poner limitantes a estos esquemas para protegerse, y evitar que deje de percibir cantidades interesantes en impuestos, por eso, para el empresariado finalmente no resulta atractivo.

Dijo que sería más benéfico el poder deducir la parte de previsión social que se paga que es muy significativa, y que es un ingreso exento para el trabajador, éste sería más estímulo y verdadero para las empresas.

Finalmente, consideró que lo que hace la autoridad con estos famosos estímulos es tratar de justificar la existencia de una cierta voluntad del Gobierno de generar en la recaudación un beneficio social, sin embargo, lo que ofrece a los contribuyentes “son migajas acompañadas por una publicidad exacerbada, que hace aparecer al empresario que no las tome como insensible”.