La figura de candidato independiente se instaló en la pasada reforma electoral, añadiendo la posibilidad en la fracción IV del artículo 116 Constitucional, y si bien se establece como un derecho, la reglamentación la pone como un largo y tortuoso camino para el ciudadano que quiera buscar un cargo de elección popular sin ser postulado por un partido político.

Las primeras experiencias ocurrieron en elecciones locales resaltando el caso del alcalde del pequeño municipio General Enrique Estrada del estado de Zacatecas, que ganó las elecciones con esa condición de independiente. Después está el alcalde de San Blas, el “Amigo Layin” como se hace llamar, y que confesó que “robó, pero poquito” cuando fue alcalde por parte del PAN; estos casos a la clase política mexicana les resultan hasta cierto punto “tiernos” o folclóricos, y los mencionan como “pin” de orgullo del actual sistema electoral.

En la presente contienda electoral federal se presentaron 52 solicitudes para ser considerados como candidatos independientes, el INE solo les otorgó el registro a 22; los cuales recibirán la nada despreciable cantidad de 1 millón 66 mil pesos, además de tiempos en radio y tv. En Aguascalientes no hay gran expectación, ya que el único ciudadano que solicitó su registro se quedó en el intento ante la tortuosa tarea de recabar el 2% del padrón electoral en su distrito. Pero dicho sea de paso, de las 22 candidaturas el 99% no han resultado una real competencia a los partidos.

Hay dos casos de campañas locales que son altamente competitivas y son la de Alfonso Martínez, candidato independiente a la alcaldía en Morelia, Michoacán, y la de Jaime Rodríguez, autonombrado como El Bronco.

Este último es de llamar la atención, ya que no solo se habla de él en su estado, sino que ha sido nota constantemente a nivel nacional. Al día de hoy va en un empate técnico en primer lugar con la candidata del PRI desplazando el bipartidismo que destacó a Nuevo León.

Jaime Rodríguez fue diputado local y federal, además de alcalde del municipio de Guadalupe, todo esto bajo las siglas del PRI, en este proceso electoral al ver que la candidatura prácticamente estaba endosada a la hoy abanderada priísta, decidió buscar la opción independiente. Su perfil y campaña pareciera la de un forajido de las películas del viejo oeste, “echado pa’ delante” como buen norteño y que pareciera encarnar al ciudadano que desafía a una autoridad alejada del pueblo. Donde su campaña se ha caracterizado por romper los moldes, un espontáneo y efectivo uso de las redes sociales (comandado por un profesional del marketing), alejado de los medios tradicionales de televisión (un compromiso es, que no gastará un solo peso público en televisión), y regresó el dinero que le otorgó la autoridad electoral, 383 mil pesos (dice que es una campaña financiada por el pueblo).

Su personalidad no sería tan llamativa a nivel nacional, ni tan polarizante de no ser por la real posibilidad de ganar la gubernatura de uno de los estados ejes de la economía nacional, si su simpatía estuviera en el 3, 5 o 15 por ciento sería un anecdótico y/o folclórico personaje, pero al competir al establishment la clase partidista está cerrando filas. Vemos cómo el ex presidente Calderón lo nombró un Chávez populista, el PRI en el estado desató una guerra sucia y los demás partidos basan la mitad de su campaña en querer desenmascarar a un “falso” candidato independiente.

La circunstancia es que, la actual clase política pareciera estar fuera de la realidad, están cómodamente sentados en las canonjías que da el poder y que ellos mismos comparten y reparten, y todo artificio que pueda entretener al ciudadano sin poner en riesgo sus comodidades es bien visto, pero cuando este artificio lo usa alguien que rompe los moldes y trastoca “su” estabilidad, les preocupa y casi lo quisieran quemar en “leña verde”, este es el caso.

Este candidato pareciera encarnar el hartazgo de los ciudadanos ante los partidos y sus abusos, sus moches, sus fueros, su dispendio y su eternización en el poder. Por eso se está convirtiendo en una pesadilla para la clase política y el statu quo.

Dentro de poco sabremos el primer capítulo de esta interesante historia, pero de ganar Jaime Rodríguez el “Bronco”, apenas comenzará una nueva y desconocida etapa para el sistema político mexicano, escrita desde aquellas trabajadoras y productivas tierras de Nuevo León.