Silvia Guerra

Así como bien dice el dicho: Los viajes ilustran. Es maravilloso viajar, aunque al hacerlo dentro de México, vivimos renegando de los lugares turísticos, del servicio de los restaurantes, de los hoteles, de los precios, de las instalaciones de un lugar, etc. Todo es que viajemos al extranjero para poder dimensionar y valorar mucho más lo que nuestro país y su gente ofrece.

El latino en general es alegre, bullanguero, amable y amigable; y en este rubro, el mexicano nunca podrá quedarse atrás. Recientemente, un grupo de buenos amigos, realizamos un impresionante viaje, en donde pudimos fortalecer los lazos de amistad que nos unen, además de como lo mencionaba, corroborar el valor que tiene nuestro país y su gente en el extranjero.

Sinceramente, con tanto desbarajuste que hemos tenido social, económica y políticamente en nuestro país, yo juré que la imagen de México y de sus mexicanos en el exterior no era muy buena, pero en este viaje me sorprendí gratamente con lo contrario. Eso sí, la percepción que se tiene del mexicano es de ser gritón, fiestero, bromista, risueño, dicharachero y más (que nos hemos ganado a pulso); pero es increíble que a donde fuéramos este grupo de amigos, por el simple hecho de ser mexicanos recibíamos un trato muy amable y siempre un lindo comentario de nuestro país o de su gente.

En un principio pensé que por ser simplemente turistas, el trato era amable por igual, pero al observar un poco más, me di cuenta de que sí había un cariño especial y un trato diferente hacia los mexicanos y me intrigó tanto que me puse a observar más a mi grupo de amigos en su relación con los extranjeros (aunque los extranjeros en este caso éramos nosotros).

¡Qué maravilloso es ser mexicano! No descubrí el hilo negro, pero en mi observación pude notar que casi por costumbre, los mexicanos buscamos entrar siempre por el lado amable de los demás y con una sonrisa grande en nuestro rostro. Esa afable manera de ser de la mayoría de nosotros, prenda el corazón de los ajenos a esta tierra azteca. México y su gente todavía proyectamos al exterior esa magia inigualable, resultado de la embriagante mezcla del gran amor por la vida, nuestro carácter alegre, la picardía, la sencillez, la rica cultura de nuestro país, su gastronomía y esos majestuosos, vastos y coloridos paisajes de esta gloriosa tierra.

No me mal interpreten, como mexicanos tenemos que seguir trabajando por un mejor país y por convertirnos en mejores ciudadanos pero, no hay duda de que ese don de gentes que el mexicano posee es casi inigualable. Es como un imán que atrae la buena vibra de los demás. ¿Será que la mayor parte de las ocasiones hemos creado una buena primera impresión?

Cada vez que viajen, recuerden lo maravilloso que es nuestro país y lo rico de su cultura e historia. Les juro que ya estando lejos de casa, no vuelvo a ser tan estricta con mis juicios. Fallas tenemos, y muchas, pero de que tenemos un gran potencial, una buena imagen en el exterior y un impresionante don para acercar a los demás, ya no me cabe la menor duda. En general, los mexicanos somos queridos, hay que procurar mantener ese estándar y esa imagen, comportándonos a la altura siempre.

Que tengan un lindo ombligo de semana.

El Poder de tu Imagen.

silvia@consultoriadeimagen.com.mx