CDMX.- Cuando el romanticismo y el sentimiento se llevan a flor de piel, no se necesita pirotecnia, una gran escenografía o pantallas gigantes para tocar el corazón de las personas.
Así lo dejó en claro Diego El Cigala el jueves, durante su concierto en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, donde, con la simple compañía de Jaime Calabuch “Jumitus” al piano y con un micrófono, el español hizo suspirar a las mil 340 personas que llenaron el lugar.
Los asistentes, en su mayoría parejas adultas, grupos de amigas y fans de espíritu bohemio, asistieron a la cita vestidos de gala, con lo mejor de su guardarropa y dispuestos a entregarse por completo al máximo cantaor flamenco contemporáneo.
Las muestras de cariño hacia el intérprete llovieron desde las 20:55 horas, cuando arrancó el recital, con “Te Quiero, Te Quiero”, la cual le dio la bienvenida a un Cigala elegante, vestido de traje con camisa blanca desabotonada y pañuelo rojo en la solapa.
“Buenas noches, mi querido México que tantas alegrías me da. Me hubiera encantado que Dios me hubiera dado la dicha de ser parte de esta tierra. ¡Gracias por estar acá y que Dios me los bendiga!”, expresó el madrileño, al ser recibido con porras, vítores y piropos.
Sus admiradores, de inmediato abrazaron a sus parejas, se quitaron los sacos y no desprendieron los ojos del escenario durante la hora y media que duró el show.
Suspiraron con “Veinte Años”, recordaron viejos tiempos con “Cóncavo y Convexo”, vibraron con “Inolvidable”, sonrieron en forma pícara con “Corazón Loco” y soltaron lágrimas en “Vete de Mí”.
Al ver tal derroche de talento vocal e instrumental en ambos artistas, al público no le quedó de otra más que ovacionar el esfuerzo al término de cada tema e incluso de soltar gritos cargados de amor hacia el ídolo del flamenco.
“¡Eres todo mío, Cigala!”, se escuchó en varias ocasiones, proveniente de voces femeninas. Sin embargo, los hombres no se quedaron atrás y, con voces graves, al menos cinco exclamaron con celos: “¡Eres mi hombre, cabrón!”, provocando las risas de Diego.
La complicidad entre el cantaor y su audiencia siguió hasta la cumbre del show, cuando “Lágrimas Negras”, uno de sus máximos éxitos, cerró un recital digno de ser recordado y que seguramente será superado por la próxima presentación del intérprete en México.
“¡Muchísimas gracias! Si Dios quiere, en marzo nos vemos en el Auditorio Nacional”, fue la sorpresa del español antes de despedirse. (Rodolfo G. Zubieta/Agencia Reforma)