Noé García Gómez

La izquierda en el orbe parece que está en crisis, como ejemplo está uno de los países emblemáticos de lo que se pudiera catalogar como la izquierda moderna, Brasil, donde tras tres periodos encabezados hoy Dilma Rousseff fue separada de su cargo como presidenta y junto con Lula Da Silva son investigados por distintas acusaciones de corrupción y desvío de recursos.

En México hay una carencia de estos liderazgos, ya que ante un desgastado perfil como la de Andrés Manuel, la izquierda mexicana no ha podido encontrar una figura que despierte los ánimos de la ciudadanía, ni de su propia militancia.

Pero a diferencia, sorprendentemente en el país símbolo del capitalismo emerge un personaje que sorprendentemente enarbola luchas que pudieran catalogarse de una izquierda socialista. Bernard Sanders senador por Vermont, el segundo estado menos poblado de Estados Unidos se declara independiente Aunque la mayoría de las veces acuerda con el Partido Demócrata. Se autodefine como socialista, y a sus 74 años no se destaca por su imagen o por sus dotes histriónicas, sino por defender un ideario socialdemócrata, pero que en Estados Unidos por su tradición capitalista y de derecha se tilda de ultraizquierda. Su campaña es financiada por microdonaciones (no acepta de grandes corporaciones como tradicionalmente lo hacen los candidatos) que han llegado a que 2,5 millones de personas le envíen donativos, dejando atrás el record que consiguió Obama de un millón de donantes en su campaña de 2008.

Realiza sus discursos complejos y teóricos que sorprendentemente llega a muchos jóvenes de esos a los que, según la opinión generalizada, un discurso de un socialista que no cuenta chistes, no tiene anécdotas y no es capaz de resumir ni un solo argumento en 140 palabras (no digamos ya 140 caracteres) les debería espantar.

Al contrario, la sencillez en su actuar y el fondo de los asuntos que aborda ha sorprendido a una generación que estaba acostumbrada a que los trataran como niños con mensajes digeridos y shows mediáticos para entretenerlos.

Como ejemplo transcribo la respuesta dada a la popular bloggera y colaboradora del Guardián, Anne Marie Cox que le preguntó por qué su peinado (o falta de peinado, más bien), recibía menos atención que el de Hillary Clinton: “Discúlpeme el atrevimiento, pero estoy en campaña para ser presidente de Estados Unidos, y quiero discutir temas serios. Cuando la prensa centra su atención en el peinado de Hillary o en el mío, es que tenemos un problema real. Tenemos millones de personas que no llegan a final de mes y hay que saber qué proponen los candidatos al respecto, y la prensa debería concentrarse en eso, o en por qué la mayor potencia del mundo no ofrece asistencia sanitaria a toda su población”. Fin de la controversia y tanto bloggera como el público quedaron boquiabiertos por lo tajante y real de su respuesta.

Su programa es progresista porque defiende aumentar el salario mínimo de los trabajadores y apuesta por la enseñanza pública gratuita, tanto secundaria como universitaria. La mayoría de los estudiantes estadounidenses no pueden graduarse porque no tienen los recursos suficientes. Y los que lo hacen, contraen grandes deudas tanto en universidades privadas como públicas además de que un sector importante que lo apoya son las mujeres jóvenes y que dan su apoyo a Sanders porque defienden que no sólo hay que votar a Clinton porque es mujer, sino que se debe votar al candidato que tenga un programa feminista. ¡Cuánta razón!

Es un confeso enemigo de las políticas que han favorecido a las multinacionales y a los grandes inversionistas. En 2010, durante una sesión del Senado, Sanders despotricó contra la codicia de Wall Street y de las corporaciones al discutir una propuesta de ley para extender una rebaja de impuestos.

En su arranque de campaña dijo “Me pregunto si es posible para un candidato que no sea multimillonario ni esté comprometido con la clase multimillonaria llevar a cabo una exitosa campaña. Si ese es el caso, me gustaría que todos ustedes reconocieran el triste estado en que se encuentra la democracia estadounidense”.

Esta es la historia del primer candidato socialista y de izquierda con verdaderas posibilidades de competir por la presidencia del país emblema del capitalismo.

Twitter: @noeg2