NOÉ GARCÍA GÓMEZ

 Pareciera que la opinión pública y la clase política tienen una agenda distinta a la de la población en general. Entre mosquitos “asesinos” del chikunguña y zika (las comillas son, por que el gobierno no aclara que no son mortales sus picaduras, pero la alarma es como si lo fueran), el apagón analógico donde los legisladores están preocupadísimos para que el 10% de la población no se quede unos días sin señal de TV; y la legalización de la marihuana (que dicho sea de paso, ya está legalizado su consumo personal e inmediato desde el 2010) nuestra clase política olvida (o quiere olvidar) que existen temas de fondo y de importancia nacional, que pareciera no está en sus mentes, menos en su agenda política; imagino que los consideran demasiado mundanos para su “inteligencia” y “ocupaciones”.

Las cifras de pobreza son impresionantes, la depreciación del poder adquisitivo es alármate, el futuro de la seguridad social y pensiones es pavoroso; pero nuestros políticos ni pestañean, ellos dicen que debatamos asuntos del primer mundo, que si en Estados Unidos en 14 estados ya es legal no solo su consumo, su producción y comercialización, que si en países de Europa no solo la marihuana, sino la cocaína y heroína, e incluso hay lugares auspiciados por el gobierno para que los adictos asistan a drogarse en condiciones salubres y de seguridad, esos temas de primer mundo son los que ocupan a nuestros políticos.

No digo que no sean importantes, pero hoy quisiera abordar un tema olvidado, no estos meses, ni en los últimos años, un tema relegado por décadas, el tema de la situación del campo mexicano.

En el sector rural vive 22% de la población, existen 3.1 millones de jornaleros agrícolas, de los cuales nueve de cada 10 trabajan sin contrato legal y cuatro de cada 10 provienen de pueblos originarios; 65% de sus habitantes son pobres multidimensionales (17 millones de personas); entre ellos, 23% del total son pobres extremos (6.3 millones de personas); es en el sector rural donde están los mayores rezagos, pero paradójicamente también es ahí donde se encuentran también algunos de los mayores recursos y riquezas de México, lamentablemente mal explotados y olvidados.

Es importante mencionar y destacar el hecho de que hay alrededor de 89 millones de hectáreas que presentan diferentes grados de degradación del suelo; hay un millón de hectáreas que presentan diversos grados de deforestación; mientras que 110 millones de hectáreas son de uso temporal, pues no disponen de agua para riego.

Como puede verse la situación es dramática pues hay más tierras de temporal, que aquellas que disponen de agua suficiente para ser consideradas como zonas de riego.

Hay una necesidad apremiante de alcanzar un campo justo, que tenga el campesino y su familia la posibilidad de un piso básico de protección ante enfermedades, accidentes y la vejez; un campo donde se generen empleos locales y se eleven los ingresos de la población rural; insistir en que los rendimientos de las cosechas no se incrementen a costa de los suelos, bosques y selvas, sino a través de la innovación científica y tecnológica y también en garantizar la seguridad alimentaria, fundamental para la soberanía y la estabilidad social. Todo lo anterior no lo han puesto sobre la mesa los partidos de oposición o una ocurrencia personal de quien esto escribe; la gran paradoja es que estos fuertes argumentos a favor del campo han estado en los discursos de Peña Nieto, ¡pero los hechos y acciones no!

Para lo anterior se requiere grandes transformaciones soportadas por reformas estructurales, reformas que la clase política, el Ejecutivo y el Legislativo tendrían que poner en su agenda e inmediatamente discutir. Lamentablemente pareciera que no les interesa y lo pudiera entender del presidente y de su partido, ya que por décadas han usufructuado políticamente de la pobreza y la desigualdad rural.

¿Para qué hacer cambios bruscos en el campo, para qué correr riesgos, ahí donde el PRI tiene el voto verde que es clave para ganar elecciones? ¿Pero de la oposición?

Actualmente la oposición está en la lógica del Ejecutivo, sube a la agenda temas mediáticos, los que están de moda, una oposición de izquierda aturdida por los golpes electorales, que no sabe qué estrategia utilizar, y como mal boxeador en condiciones de nocaut, busca tirar volados para ver si uno da en el blanco y le reditúa en puntos electorales.

Les pregunto a los políticos ¿valdría la pena poner los mismos recursos intelectuales, materiales, mediáticos y políticos en el tema del campo mexicano, como lo ponen en el tema de la legalización de las drogas? Es pregunta que la dejo para ver quien la responde.

 

Concretito

El fénix islamista: escrito por Loretta Napoleoni es un libro conciso y contundente sobre la conformación, el financiamiento y las bases de terror de ISIS. Revela y contextualiza los momentos de creación y el desarrollo del grupo radical que azota Europa y amenaza a Estados Unidos.