NOÉ GARCÍA GÓMEZ

Como ya nos tienen acostumbrados nuestros legisladores, donde la ocurrencia es convertida en iniciativa para ganar reflectores y justificar, su injustificable, trabajo legislativo el Senador del PAN José Luis Preciado presentó iniciativa para que los ciudadanos puedan tener armas no solo en su domicilio sino también en su auto y negocio, realizando modificaciones tanto al artículo 10 constitucional, como a la Ley de Armas de Fuego y Explosivos en sus artículos 15 y 16.

El artículo 10 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece “el derecho que todo mexicano tiene para poseer armas en su domicilio, para su seguridad y legítima defensa” excepto las de uso exclusivo del las fuerzas armadas.

En su iniciativa, se argumenta el incremento de los índices delictivos basado en las estadísticas de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2016 (ENVIPE), realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que revelan un total de un millón 16 mil 675 denuncias presentadas ante las agencias del Ministerio Público de enero a agosto de 2016 en el país, siendo los meses de mayo y agosto en los que más denuncias se presentaron. La mayoría corresponden al delito de robo, con un total de 360 mil 933, de los cuales 105 mil 107 corresponden a robo de vehículo, 54 mil 156 a casas habitación y 44 mil 450 a negocios.

Así es, el Senador Preciado quiere convertir a nuestro país en una réplica del viejo oeste, donde la ley del plomo era la que regía las relaciones entre los ciudadanos. Con dicha iniciativa pareciera que se reconoce implícitamente que la principal tarea del Estado, el uso de la fuerza y la garantía de la seguridad les quedó rebasada, y por tanto quieren pasar la responsabilidad al ciudadano.

Por suerte hasta su propio partido tomó distancia de tan descabellada iniciativa.

¿Que pensarán el ejército que precisamente es lo que se trata de evitar con las campañas de donación de armas y las operaciones que se llevan a cabo en coordinación con las fuerzas de seguridad pública, para evitar la circulación de armas? ¿Qué opinarán los policías o agentes de tránsito que cualquier revisión de rutina se puedan encontrar a alguien no solo esté intoxicado por alcohol y drogas, sino que tendría una gran posibilidad de portar un arma?

También hay que considerar lo que cada día es más común, la tentación de linchamiento a presuntos delincuentes, esto es, pobladores que capturan a delincuentes en el acto y los golpean hasta al cansancio, exhibiéndolos públicamente. Ahora imaginemos la misma escena pero con los ciudadanos armados con pistolas y rifles.

Vemos como en Estados Unidos está en una vorágine de descomposición por el uso inadecuado de las armas, donde constantemente se dan tragedias de matanzas en escuelas y centros comerciales por fanáticos y desquiciados que disparan contra todo el que se les pone enfrente. Tragedias que han provocado que el mismo Barack Obama lance una campaña para una mejor regulación de las armas y que HiLlary Clinton sea una de sus propuestas.

En cambio aquí en nuestro país un ocurrente y megalómano legislador, deseoso de reflectores y atención lanza una ocurrencia, pero como están los ánimos de polarizados lo que puede provocar elevar el enojo de algunos sectores de la población.

Quiero terminar con un consejo que hace un tiempo me dieron “tener un arma es una cosa muy seria, las armas no son para lucirse, son para usarse, cuando se porta es porque tienes claro su poder, si desenfundas es para disparar, si disparas es para herir, si hieres es posible que mates, y si matas, también muere parte de ti”.

Twitter: @noeg2