Al mismo tiempo que en Aguascalientes se vislumbran fuertes tolvaneras, en la capital del país el presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova Vianello, abrió las compuertas para la elección presidencial de 2018, lo que obliga a estar atentos a lo que suceda aquí y a nivel nacional, por la íntima relación que hay entre ambos procesos.

A nivel local se tiene la exigencia de la exalcaldesa Lorena Martínez Rodríguez, para que se lleve a cabo la renovación del Comité Directivo Estatal del PRI, lo que no va a ser una tarea fácil, ya que es la única que lo ha pedido y ella sabe que la petición debe ir avalada por los sectores y organizaciones y la aquiescencia del primer priista del estado, que podría estar de acuerdo luego del berenjenal jurídico en que lo han metido.

Es difícil esperar que por sí mismos renuncien Francisco Guel Saldívar y Lourdes Dávila Castañeda a la presidencia y secretaría general del CDE, respectivamente, por lo que la única salida es solicitar formalmente al Comité Nacional que lleve a cabo una investigación de la labor que han desarrollado en este tiempo y que se tenga presente que no llegaron por la vía electiva, sino gracias a un acuerdo cupular.

Existe el temor de que, de seguir inamovible la situación, se ponga en riesgo la elección del año próximo y se vaya por la borda lo avanzado en materia de inversión y empleos, por lo cual exige al CEN que disponga el relevo a la mayor brevedad, que no espere al arribo del nuevo líder nacional, ya que el año político estatal comienza la primera semana de octubre.

La anulación de la elección de diputados federales en el Distrito 01 fue la gota que derramó el vaso, toda vez que se descuidaron los flancos y ahora que por uno de ellos se introdujo la orden de la Sala Monterrey para llevar a cabo nuevos comicios, se demostró que no hay capacidad para prever los pro y contra de cualquier situación.

La demanda de Lorena Martínez provocó una sacudida en el medio priista, al poner sobre la mesa la inconformidad no sólo de ella, sino de numerosos militantes que no confían en el trabajo de Guel Saldívar. Como aspirante a la gubernatura tiene el derecho de poner sobre la mesa el escenario en que está su partido y qué debe hacerse para evitar mayor daño, posición que es digna de preciarse, ya que pudo habérselo encomendado a uno de sus cercanos, pero prefirió hacerlo personalmente y enfrentar lo que venga.

Hubo quien cuestionara el porqué -en este momento- se sube al escenario, y la respuesta no puede ser otra que con la virtual llegada de Manlio Fabio Beltrones Rivera a la presidencia del Comité Nacional, obliga a acelerar la estrategia, pues es de sobra conocida la cercanía del sonorense con el gobernador José Carlos Lozano de la Torre y de él con el senador Miguel Romo Medina, otro de los postulantes más firmes a la gubernatura.

Lo anterior, que podría ser una desventaja para sus propósitos, Martínez Rodríguez lo quiere convertir en un punto a su favor, a partir de avanzar sin pausa y confiar en que llegado el momento se le dé la oportunidad, máxime que la mujer ha cobrado especial relevancia en el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto y que ha podido comprobar su capacidad ejecutiva en la Procuraduría Federal del Consumidor.

De manera colateral, el INE tiene en marcha la contienda electoral de 2018, lo que exigirá seguir de cerca los preparativos, particularmente que junto con la elección a presidente de la República también será de senadores y diputado federales, de manera que aún no comienza la local del año venidero y ya está presente la que vendrá dos años después, en la que muchos quieren hacerse de las candidaturas.

El gran reto para ambas contiendas es interesar a los electores, lo que será posible en la medida que se escoja a los hombres y mujeres que más atraigan, que los partidos entiendan que las condiciones político-sociales son distintas, por lo tanto, deben olvidarse de decisiones en las cúpulas o en lo oscurito… El hartazgo a ese tipo de actitudes provocó que el 7 de junio pasado más del 60% de los empadronados no acudiera a las urnas, por lo que si quieren que en 2016 y 2018 sea diferente, tienen que tomar en cuenta la opinión de los militantes.

Por ahora sólo queda esperar que Lorena Martínez haga oficial su petición, porque hacerlo sólo ante los medios no llega más allá del centelleo periodístico.

ACTITUD APOLTRONADA

El 31 de diciembre del presente año entrará en vigor el Sistema de Transmisión Digital Terrestre, que en cristiano significa que los aparatos de televisión tradicionales, apodados como “análogos”, ya no tendrán utilidad, por lo que debe adquirirse uno digital, o sea, los de pantalla plana.

Quienes llevan a cabo ese proceso son las secretarías de Comunicaciones y Transportes (SCT), de Desarrollo Social (Sedesol) y del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), por lo que en el ámbito de su competencia deberían estar coordinadas para la recopilación de los viejos televisores y tener un lugar en donde depositarlos para evitar que se dejen en cualquier lugar público, provocando daños a la salud y a los ecosistemas.

De manera comodona, la delegación de la Semarnat cita “que se ha requerido información precisa a las direcciones de limpia de los ayuntamientos en el estado, sobre el número de aparatos que estén desechándose, cómo se depositan y bajo qué condiciones se almacenan, para tener un análisis realista de la problemática” (El Heraldo, 31/VII/2015).

Seguramente que en el feudo del delegado Sergio Augusto López Ramírez desconocen que el programa de transmisión digital terrestre es de carácter federal y que la SCT ha adjudicado miles de máquinas a lo largo y ancho del país, entrega que hace a través de la Sedesol, mientras que la Semarnat vigila que el retiro de los antiguos equipos se haga en apego a la ley ambiental.

En todo caso, lo que hacen los ayuntamientos es ser coadyuvantes, y esto obligado por las circunstancias, ya que no los van a dejar en la calle o sobre el contenedor, pero la responsabilidad directa recae en las citadas dependencias que a nivel estatal deberían tener un sitio específico para su recepción, almacenamiento y posterior traslado a un lugar en que puedan ser desarmados bajo estrictas normas de seguridad.

Lo que cabe sugerir es que cada municipio reserve un lugar aparte de la basura para que los acumule y que además lleven a cabo una campaña que facilite a los habitantes de las colonias urbanas y comunidades rurales, la entrega al personal. Suponer que por instalar un centro de acopio ya los residentes irán a dejarlos ahí es ser demasiado ingenuo, como se ha podido comprobar cada principio de año cuando se pide que al concluir las fiestas navideñas lleven los arbolitos a ciertos lugares; sin embargo, hay muchas personas que los dejan junto al contenedor o en una esquina, a sabiendas de que los trabajadores municipales tienen que recogerlos, entonces, hay que actuar con una realidad insoslayable para hacerlo de manera ordenada y segura.

BÁSICOS LOS TRENES

La defensa a ultranza que hace don Roberto Díaz Ruiz, del servicio que aportan los camiones de carga a las ensambladoras de automóviles no impide mencionar que los trenes mantienen la supremacía en este tipo de traslado, lo que se puede comprobar fácilmente con el creciente número de convoyes que salen a diario de esta terminal, algunos con 60 y hasta 80 unidades que transporta cada una, decenas de vehículos, lo que hacerlo en camiones-madrina sería además de un inconveniente en las carreteras sumamente gravoso. Lo único admisible es que ambos servicios se complementan y cada uno tiene ventajas y contrariedades.