Isaac Flores 
Agencia Reforma

Discos duros, servidores y la memoria interna de teléfonos son las escenas de crimen en las que debe intervenir un forense digital como Andrés Velázquez, director y fundador de Mattica, el primer laboratorio forense digital de México.
“El arma puede llegar a ser un comando, una ejecución, y el cuerpo puede llegar a ser un archivo o una conducta”, detalló Velázquez.
Precisamente, para ensamblar las piezas del rompecabezas, los forenses analizan los 2 millones de archivos que, en promedio tiene el disco duro de una computadora.
Esto les permite descifrar si un sospechoso extrajo o envió por correo un documento confidencial y revelar si se llevaron a cabo fraudes, robos de información o ataques con malware.
Velázquez, con 15 años de experiencia en esta disciplina, tiene a 7 personas a su cargo, quienes lo mantienen informado sobre el progreso de las pesquisas.
“Es como Dr. House, sí hago algunas investigaciones, pero yo estoy haciendo ‘N’ número de cosas”, detalló Velázquez.
“Lo que sucede con el equipo, muchas veces, es que me platican del caso y yo tengo como una idea, saco síntomas, digo ‘hagan eso’ y váyanme diciendo por dónde va el caso”.
Trabajar como forense digital no es barato: equipar un laboratorio tiene un costo de, al menos, un millón de pesos, destacó Velázquez, mientras que un investigador principiante puede ganar 25 mil pesos mensuales.
Cada día se identifican, en promedio, 200 mil nuevas amenazas digitales, de acuerdo con cifras de la firma de seguridad digital Panda Security.
Por ello, además de los casos que recibe, el forense debe estar dispuesto a realizar, constantemente, investigaciones propias para mantenerse actualizado.
“Es como aquel joven o niño que les gusta hacer rompecabezas y están ahí, duro y dale, hasta que logran hacer el rompecabezas”, explicó el investigador.
“Siempre hay cosas que están cambiando; siempre hay que estar investigando”.