Analine Cedillo
Agencia Reforma

Al elegir un crucero toma en cuenta una frase: el viaje es el destino. Más que un hotel flotante que te acerca a nuevos sitios, en un crucero los servicios y comodidades están en evolución constante.
“Es tal el estrés en el que estamos que cuando vas de viaje, además de conocer, disfrutar y comer, también quieres descansar y eso solamente te lo permite el viajar en barco: llegas, desempacas y te desentiendes”, asegura Vita Vega, representante en América Latina del Virtuoso Cruise Committee.
Están de moda los cruceros de exploración, esos barcos que llevan a un grupo de amantes de la naturaleza por regiones de paisajes arrobadores como las Galápagos, Alaska o la Antártida. También los barcos temáticos que, por ejemplo, recorren viñedos por Europa o llevan chefs a bordo que dan clases en la cocina del barco. O los especializados en salud y bienestar, que ofrecen sesiones de yoga, cocina saludable y tratamientos spa. Con estas propuestas, las navieras buscan romper prejuicios.
“Las navieras están buscando cada vez más actividades a bordo y que la gente vaya por lo que ofrece el barco”, dice la experta.
El primer paso para una travesía con viento a favor es tener muy clara la experiencia deseada. Hay cruceros especializados en familias, con actividades diseñadas para complacer a los pequeños pasajeros y logar que los padres se relajen mientras éstos son cuidados. Otros de ultra lujo, para pocos huéspedes e itinerarios originales por puertos donde otros no pueden llegar; aquellos para miles de pasajeros donde tecnología innovadora es clave en el entretenimiento, o los muy exclusivos y románticos.
“Todos piensas que un crucero son seis millones de personas a bordo, muy poco espacio, muchas filas, mucho ruido, todos al mismo destino. En nuestra experiencia es todo al revés, más personalizado. Esa es la definición de lujo”, destaca Douglas E. De Rhodes, director de ventas en América Latina para Silversea.
Otra tendencia son los cruceros cuyos itinerarios tiene pernoctas. En mayo de 2016, por ejemplo, el Silver Spirit navegará de Barcelona a Roma y se quedará una noches en Monte Carlo, durante el Gran Premio de Mónaco. Azamara Club Cruises también tiene este tipo de itinerarios.
“Te da libertad. Cenas, convives, estás en la noche en ese puerto y ves otra cosa. Es una maravilla porque no andas con prisa”, explica la experta de Virtuoso.
Una apuesta más es conquistar a los pasajeros que viajan solos, con tarifas más atractivas y cabinas individuales. Entre las navieras, Norwegian Cruise Line es pionera en las cabinas Studio para un solo pasajero, las cuales también están disponibles a bordo de su barco Escape, que se estrena este mes.
De acuerdo con Vega, los costos para los viajeros solos están bajando, de modo que si antes se pagaba el 200 por ciento de la tarifa para compensar el costo del pasajero faltante por cabina, algunas líneas de cruceros están cobrando el 150 o 120 por ciento.

Prepara la navegación:
-Ten claro el motivo de tu viaje: celebración, romántico, familiar familia, de descanso…
-Define entre un recorrido de naturaleza, de playa, gastronómico, histórico, arquitectónico para saber qué ruta y puertos te convienen.
-Considera el tiempo que vas a pasar a bordo y qué esperas de la experiencia para saber si prefieres uno con albercas, con biblioteca, conferencias, espectáculos, docenas de restaurantes, spa, o gimnasio, entre otras amenidades.
-Reserva con al menos seis meses de anticipación para garantizar una fecha específica, sobre todo para Navidad, Semana Santa y verano.
-Toma en cuenta que al llegar a los puertos la mayoría de los cruceros tiene horarios definidos para las excursiones y hay que ser puntuales para la salido y el regreso: el barco no espera.
-Asesórate con un agente o experto.

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