Silvia Guerra

En otras ocasiones he hecho mención de los términos: marca personal o “selfbranding”, que ahora está tan de moda en este mundo profesional tan competido. Tu marca personal es un resumen visual de lo que le presentas al mundo como profesional, es el equivalente al empaque, publicidad, esfuerzos de mercadotecnia y contenido de un producto que se vende en el mercado, en donde su marca “personal” es todo lo que representa y simboliza para su mercado meta; en una persona es algo muy parecido.

¿Cuántas veces no nos ha llamado la atención algún producto porque sus esfuerzos publicitarios y de diseño son muy mediocres? Nunca nos daremos cuenta si el contenido del producto vale la pena o no, porque como no nos enamoró el ojo lo suficiente, decidimos no comprarlo. ¡Pues nosotros somos iguales! A menos que tengas ya una reputación tremenda que te anteceda, ¿quién se acercará a ti como profesional, si lo que presentas como estrategia de venta deja mucho que desear?

Aquí es donde hace sentido el arreglo personal, la congruencia de tu imagen física y comportamiento con tu esencia, lo pulido de tu lenguaje corporal y trato, la elección de accesorios, maquillaje (si aplica), aromas, etc. El esmero que pongas en pulir tu apariencia, hacerla congruente a ti y a lo que ofreces podrá generar el que aquellos que buscan un profesional, queden lo suficientemente intrigados como para tener la curiosidad de acercarse a contratarte. Mientras mantengas esa imagen pulida, esa presentación de ti mismo de manera continua, congruente y constante, tu marca personal irá generando confianza, credibilidad y seguridad.

La capacidad de la persona es muy importante, pero si no generas interés a través de tu “empaque”, créeme que a casi nadie le llamará la atención buscarte. Si has cometido el error de pensar que lo único importante a la hora de trabajar es eso, tu capacidad… Tienes razón, pero a medias. A la hora de desempeñar tu trabajo, tus habilidades, conocimientos y capacidad entran al juego para llevar a cabo una excelente labor pero… para que te pongan a trabajar, primero debiste haberle llenado el ojo a una persona que te contrató o una empresa que solicitó tus servicios. No caigas en el error de pensar que tu brillante cerebro lo es todo, desgraciadamente tu cabeza no tiene una vitrina en donde tu cerebro pueda estar en exhibición para que todos admiren su grandeza, debes “enganchar” a la gente a través de tu manera de presentarte como la mejor opción. En la medida en que los demás vean que te importa y te esmeras en tu arreglo físico, comportamiento y presentación, podrán confiar que igualmente serás para desempeñarte como profesional.

Que tengas una excelente semana.

El Poder de tu Imagen.

silvia@consultoriadeimagen.com.mx