José Luis Macías

-¿Cómo es posible que la gente esté preocupada por los derechos de los animales mientras en el mundo se mueren de hambre tantas personas? -Cuestionó con molestia un compañero de la maestría en la última sesión.

La pregunta, aunque pueda generar afinidad en una primera instancia, debe ser reflexionada a profundidad. Es cierto, como humanidad enfrentamos problemas severos; es cierto, tenemos realidades alarmantes que merecen atención inmediata; sin embargo, demeritar la legítima lucha por un tema de interés particular por no ser prioritario bajo un enfoque determinado, es propio de un pensamiento miope y absolutista.

En un mar de expresiones, ideas y comprensiones que cohabitan en una cultura, es natural la existencia de intereses radicalmente distintos entre los integrantes de una sociedad; lo mismo pero al revés: atenta contra la propia naturaleza humana asumir que todas las personas pensemos igual y nos preocupen las mismas cosas.

¿Qué es más importante? ¿Pelear por la reivindicación de los derechos de los homosexuales para que el Estado reconozca las relaciones homoparentales o impulsar acciones para fortalecer el acceso a la información gubernamental? La respuesta es: las dos cosas por igual.

Los comportamientos de los individuos son complejos, es decir, sujetos a diversos factores que producen diversas actitudes y distintos intereses. Demeritar cualquier acción por estar desalineada de lo que mi concepción marca como apremiante es tanto como querer imponer que lo importante para mí, también lo sea para ti.

El razonamiento cobra aún más fortaleza en un contexto como el nuestro, inmerso en varias asignaturas pendientes. El México de las desigualdades profundas, de los rezagos históricos, al mismo tiempo, solo por ejemplificar, es el México conservador que se niega a reconocer la libertad de la orientación sexual, con falta de conciencia ecológica, con una cultura arraigada de discriminación indígena y con una crisis de credibilidad hacia las instituciones; por ende, todos los retos son dignos de atención, todas la luchas son merecedoras de reconocimiento y ninguna debe estar por encima de la otra.

Aparte de antidemocrático, torpe sería hacer una jerarquización de los problemas y esperar a resolver el segundo de la lista hasta que se resuelva el primero. Los avances logrados por integrantes de una sociedad que se vayan consolidando en razón de los intereses colectivos, siempre deben de llevar caminos paralelos y armónicos y nunca subordinarse arbitrariamente. No es necesario que todos pensemos igual, no es necesario que todos participemos en todas las luchas, lo que es necesario es preservar la libertad para que todos defendamos y pugnemos por los intereses que sentimos legítimos y relevantes tanto para nuestra existencia como para la del resto.

Frenemos los ataques y los desmerecimientos que nosotros mismos como sociedad hacemos a las acciones colectivas de ciudadanos que buscan la reivindicación de algún tema, demos muestra de comprensión de nuestra condición humana, pongamos ejemplo de nuestra civilidad democrática y lejos de denostar, pugnemos por garantizar siempre, en todo momento, la libertad de que todos pelemos por lo que queramos, créame, siempre será mejor.

@licpepemacias