La población ocupada como peluquero, estilista o actividad similar asciende a 316 mil personas en el país; mientras que el estado de México, aglutina al 12.4%, Aguascalientes el 0.7% y donde hay menos proporción es Baja California, con el 0.6%, es decir que en nuestro estado, se dedican a este oficio, 2 mil 212 personas.
Esta actividad es predominantemente femenina, pues 85 de cada 100 son mujeres. Siete entidades (Ciudad de México, Estado de México, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Puebla y Veracruz), concentran la mitad de estos ocupados en el país, su edad promedio es de 36 años.
Cuentan con 10.2 años de escolaridad en promedio (equivalente al primer año aprobado de preparatoria, bachillerato o de carrera técnica con antecedente de secundaria). Ganan en promedio 32.8 pesos por hora trabajada. De cada 100, solo cuatro cuentan con la prestación de servicio médico, proporción que aumenta a 13 en el caso de los subordinados y remunerados; de estos últimos, el 9% tiene contrato escrito.
Peluqueros y estilistas trabajan regularmente en una peluquería o salón de belleza, aunque algunos lo hacen en spas, hoteles o complejos turísticos. Se ocupan primordialmente del cabello de las personas, incluyendo actividades como lavado, corte, peinado, teñido, etcétera.
Esta ocupación es una de las más añejas en la historia de la humanidad, entre los antiguos egipcios, por ejemplo, quienes se dedicaban al arreglo de barba y cabello eran personas distinguidas y respetadas. En nuestro país, su predecesor es el barbero, que antes de la llegada de los españoles era denominado entre los aztecas como tecimani, quien se encargaba de ayudar a los texoxotlaticitl o cirujanos a rasurar las zonas indicadas para realizar sus operaciones. Posteriormente, en la Nueva España, había barberos que sólo cortaban las barbas y el cabello, los que sangraban y sacaban muelas, los que hacían cirugías con o sin licencia y examen de conocimientos (barberos cirujanos).
Con el paso de los años, el desarrollo de la medicina moderna y la aparición de médicos y dentistas especializados, los barberos progresivamente se vieron relegados a la barba y pelo de los hombres, para que con el paso de los años y la aparición de las estéticas y las peluquerías unisex, el nombre cayera en desuso y se les denominara únicamente peluqueros.
El origen de esta celebración no es preciso, pero parece derivarse del hecho de que un 25 de agosto del siglo XVIII el peluquero de la corte de Francia fue nombrado caballero por haber realizado un excelente trabajo.
Con motivo del Día del peluquero y el estilista, el INEGI, mediante la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) con información del primer trimestre de 2016 y el Módulo de Condiciones Socioeconómicas de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2014, dio los datos de referencia.