Carlos Reyes Sahagún

Cronista del municipio de Aguascalientes

En verdad os digo, que más hubiera valido que la guerra mundial continuara su marcha destructiva, a que terminara –es un decir–… al menos para Aguascalientes, porque lo que vino después estuvo peor…. Insisto: hablo de nuestra ciudad –pero habría que suponer que en otras regiones ocurrió lo mismo–, y es que, como resulta obvio, concluida la conflagración mundial, procedió la reconversión del aparato productivo de las naciones triunfadoras, así como la reconstrucción de los países que pagaron la rotura de platos…

Esto significó, por ejemplo, que una armadora de vehículos que producía lindas camionetas para toda la rubia familia, perro incluido, debió reconvertirse para producir otras camionetas, más fuertes y toscas, menos, digamos bellas, para llevar a los soldados que los políticos enviaban a matarse unos a otros. Terminada la guerra había que volver a producir la misma camioneta de antes del conflicto, y así, muchas mercancías, y eso tuvo importantes repercusiones económicas.

Terminado el conflicto, el mundo libre organizado para la guerra, debió organizarse para la paz, y eso para más de algún país –el nuestro entre ellos, que proveía de materias primas y mano de obra–, significó crisis económica… Esta fue tal, que aquí se produjeron manifestaciones en contra de la carestía, y denuncia con amenaza de persecución de comerciantes acusados de alterar los precios de los básicos. Con decirle que hubo una época, en los primeros años cincuenta, en que se vendió maíz a precio controlado en el mismísimo Palacio de Gobierno.

Además, en el lapso de tres años –1948-51–, la ciudad perdió dos de sus principales fuentes de riqueza: Productos de maíz “La Perla”, y “La Jabonera del Centro”, que cerraron sus puertas por diversas problemáticas.

En fin, pero volvamos –usted que lee; yo que escribo– a los festejos con motivo de la derrota final del nazi fascismo. El 15 de agosto de 1945, el mismo día de la rendición incondicional de Japón, tuvo lugar una manifestación de todas las centrales obreras para celebrar este hecho –y ahora tan amigos que somos de los asiáticos–, y con ello el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Como se recordará, ya entonces se celebraba el quincenario de la Virgen de la Asunción, que precisamente ese año cumplió su décimo aniversario, pero todavía no se realizaba la romería. Así que la fiesta patronal terminaba ese día, con celebraciones litúrgicas.

Esta noticia de la manifestación la tomo de El Sol del Centro, que estaba por llegar a su cuarto mes de existencia, y es una pena que la información sea tan escueta, esto porque no se informa, por ejemplo, si el desfile fue en la mañana o en la tarde, y cuál fue el recorrido. Aunque, como se verá, presumiblemente el desfile recorrió la avenida Madero.

El hecho es que en el momento en que la cívica procesión iniciaba, sonaron los silbatos de las fábricas junto con las campanas de los templos. Al llegar al Palacio de Gobierno hablaron numerosos oradores, y al terminar el acto se escucharon las notas del Himno Nacional y de la Marsellesa.

Abrió la manifestación la Banda de Guerra del 57 batallón de la defensa civil –seguramente organizado para resistir a los totalitarios con tambores y cornetas–, seguida de la Banda de Música del estado. Desfilaron el comité directivo de la Federación de Trabajadores de Aguascalientes, el comité de la Sección 2 del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana, el sindicato de Productos de Maíz, La Perla y demás sindicatos afiliados a la FTA.

Así que muy probablemente en esa jornada los vivas a la Mariquita de la Asunción se mezclaron con las aclamaciones a la paz y el mundo libre.

Al día siguiente el señor Salim Jirash –seguramente libanés, padre de uno de los primeros pediatras que hubo en Aguascalientes, el médico Jorge Jirash, que tenía su consultorio en la calle Primo Verdad, casi esquina con Morelos– se complació en las páginas de El Sol del Centro en “felicitar a las Naciones Unidas por el triunfo de la causa de la libertad“, y no fue el único. Otros que hicieron público su beneplácito por tan gran fasto, fueron los hermanos Shaadi, quienes felicitaron “muy efusivamente a las Naciones Unidas por la victoria final de las democracias en contra de la hidra totalitaria. Por su parte El Sol del Centro envió su más calurosa felicitación al C. Presidente de la República, General de división Manuel Ávila Camacho, “por la victoria de las armas nacionales asociadas a las de las grandes potencias democráticas, y a las de todos los pueblos defensores de la libertad, han obtenido sobre las fuerzas de la barbarie, salvando a la humanidad de la esclavitud y el deshonor”, esto en un mensaje firmado por el coronel José García Valseca, propietario de la Cadena García Valseca, a la que pertenecía El Sol del Centro, José García Valseca, y el subdirector regional, el abogado Ignacio Lomelí Jáuregui, que tiempo después aspiraría a la gubernatura del estado.

Y colorín colorado, esta guerra se ha acabado… (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.cronista.aguascalientes@gmail.com).