José Saúl Padilla Ramírez, investigador del INIFAP, señaló que en dicho centro experimental se han desarrollado cinco variedades nuevas de la guayaba: calvillo siglo XXI, huejúcar, hidrozac, caxcana y merita, todas ellas registradas en el Catálogo Nacional de Variedades Vegetales. Añadió que estas nuevas semillas no sólo han permitido ampliar la variabilidad de tipos de guayaba, sino que con ellas los fruticultores tienen la oportunidad de obtener mejores rendimientos.
Comentó que ese ha sido el resultado de 20 años de trabajar en el aprovechamiento del recurso genético del guayabo; “en el país existe una amplia diversidad de germoplasma de guayabo, lo que representa un potencial enorme para generar nuevas variedades y aprovechar todas las características del fruto que quisiéramos: tamaños, formas, sabores, colores, en fin, una gama diversa”.
Padilla Ramírez explicó que bajo esta iniciativa, durante cerca de dos décadas se realizaron colectas de germoplasma de guayabo en el territorio mexicano; “nos dimos a la tarea de iniciar un trabajo formal sobre la evaluación y caracterización del material genético y de ahí surgieron estas variedades. Los materiales pasaron por un proceso de evaluación de 10 años, desde 2000 a 2010”.
Por último, el investigador del INIFAP sostuvo que el objetivo es conocer si en determinados ambientes estas variedades de guayaba se comportan mejor, así como ampliar la mayor variabilidad posible en las colectas de los estados del país, esto, con el propósito de brindar a los productores alternativas de cultivo y proteger el recurso genético de este fruto nativo de Mesoamérica.