Adriana Alatorre
Agencia Reforma

En México, y en el resto del mundo, la prevalencia del autismo es cercana al uno por ciento y por ello, la psiquiatra Jacqueline Cortés Morelos recomienda a padres de familia a estar atentos para detectar esta condición a tiempo.
En el marco del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, la especialista de la Facultad de Medicina de la UNAM explica, en un comunicado de prensa de la UNAM, que esta condición de salud es multifactorial, aunque se sabe que casi el 100 por ciento de los casos son hereditarios.
Aunque es un trastorno incurable, existen métodos de adaptación y aminoramiento, como psicoterapias y medicamentos que mejoran la calidad de vida, sobre todo en lo social y en lo afectivo de quienes lo padecen.
La psiquiatra enfatiza que la detección se puede hacer desde que el niño es lactante, debido a que no presenta la llamada ‘sonrisa social’, que implica que un bebé ríe con otras personas o juega.
Además, a los ocho meses, los niños autistas no tienen una “jerga”, es decir, no balbucean constantemente, apuntó.
Los cuidadores del niño deben identificar de inmediato estos síntomas como anormales y llevar al pequeño con un paidopsiquiatra (psiquiatría infantil), que elabore un diagnóstico y de tratamiento.
Sin un tratamiento, reporta la psiquiatra, los pequeños autistas pueden llegar a carecer de comunicación verbal, y no verbal; no ofrecen respuestas a señales; tienen movimientos repetitivos (manerismos): se mecen, aletean o acarician su cabello.
Además, se les dificulta expresar sus emociones, ser empáticos, receptivos o tener conductas enfocadas a la supervivencia.
Por ejemplo, golpean las cosas solicitar alimento o saciar su sed. Si algo cambia en su ambiente, tienden a agitarse porque todo se les hace extraño; en consecuencia, tienen conductas desadaptativas que expresan con llanto, gritos o agresiones.