Adriana Alatorre
Agencia Reforma

Muchos pacientes asmáticos evitan la actividad física tras haber vivido un ataque al realizar ejercicio. Sin embargo, esto no es un motivo para evitar la actividad física.
Carlos Cadena Olvera, neumólogo del Hospital General, asegura que este mito proviene de las personas que han hecho ejercicio en el exterior y por el aire frío que llega bruscamente a los bronquios.
“También puede ocurrir que, en el caso de aquellos deportes que se llevan a cabo al aire libre o sobre césped, se inhale polen u otros alérgenos”, dice.
De todas maneras, estas situaciones deben superarse, ya que con las condiciones, las técnicas, la preparación adecuada y con un tratamiento farmacológico preventivo o paliativo, cualquier persona con asma puede disfrutar del deporte y lograr un buen rendimiento.
“El ejercicio ayudará a mantenerte en forma, a mantener un peso saludable e, incluso, a fortalecer los músculos pectorales que participan en la respiración.
“Si tienes asma, esto último es especialmente importante porque puede contribuir a que los pulmones te funcionen mejor”, dijo.
El deporte también tiene efectos benéficos sobre la salud emocional: al hacer ejercicio, el cuerpo fabrica endorfinas, unas sustancias químicas que hacen que la persona se sienta más tranquila y feliz.
Hay algunos deportes que no tienen tantas probabilidades de ocasionar problemas a la gente que padece asma.
Por ejemplo, la natación, béisbol, el fútbol americano, la gimnasia y el atletismo, excluyendo las actividades de resistencia y/o largo recorrido, también suelen ser adecuados para las personas con asma.