Entre políticos los alardes son comunes y se hacen más visibles cuando están arrinconados, tiran porrazos a todo el que se le ocurra para darse valor y como una forma de sacar la cabeza, con la esperanza de que alguien los proteja o que con un poco de fortuna puedan salvarse.

Es lo que ocurre con Emmanuel Sánchez Nájera, que en su paso por la presidencia del comité ejecutivo estatal del PRD no ha logrado librarlo del marasmo en que históricamente ha estado y a unas semanas que se determine su relevo presume que podrá ganar la elección extraordinaria de diputados federales por el Distrito 01.

Para lograr tal propósito pide una alianza entre todos los partidos de “izquierda” e incluso convoca a Acción Nacional para que se sume, con la advertencia que no admitirá la participación de Gerardo Salas, que como candidato perdió el pasado 7 de junio y que hoy se prepara para competir, como si el Partido de la Revolución Democrática estuviera en la postura de encabezar una coalición y sobre todo poner condiciones.

Aunque sigue la demanda del PRI para que se revoque el fallo de la Sala Monterrey, que de ganarla le daría el triunfo a su abanderado Gregorio Zamarripa Delgado, en caso de concretarse la invalidación y se lleve a cabo la extraordinaria, seguramente que la competencia se mantendría entre el PRI y el PAN.

En cuanto al PRD, que mediáticamente busca ganar tiempo, debe tenerse presente que el total de votos emitidos el 7 de junio en el Distrito 01 fue 107,066, de los cuales a los perredistas les correspondió 5,487, esto es, 5.12%, en tanto sus compañeros de viaje no les fue mejor, en el caso del PT alcanzó 3,246 votos (3.03%) y Movimiento Ciudadano 904 (0.84%), lo que totaliza 9,637. Entre ellos tres no le harían ni cosquillas a ninguno de los dos partidos mayoritarios y respecto al Partido Acción Nacional será difícil que acepte unirse al PRD cuando por sí solo obtuvo 31,732 (29.63%).

Por lo que corresponde a Morena, Sánchez Nájera debe saber que no puede ir en coalición ya que es su primera elección, y ésta que habría forma parte de la misma, de manera que volvería a jugar solo, con un capital de 3,261 votos (3.04%); en iguales términos está Encuentro Social, que logró 2,278 votos (2.12%) y Humanista, quien consiguió 2,438 votos (2.27%)

Naturalmente que al Sol Azteca le urge hacer sociedad con el PAN, pero habría que ver lo que opinan los albicelestes, que por las declaraciones de su presidente Paulo Martínez, creen que pueden ganar sin comparsa y en ningún momento habla de una “mega-alianza”, porque entonces tendría que sujetarse a los acuerdos que surjan.

Mientras aquí juegan a la aritmética, en el Comité Nacional el PRD se preparan para desbancar a los comités estatales y municipales, como parte de la asepsia total que encabeza el dirigente saliente Carlos Navarrete Ruiz, por lo que de llegarse a concretar habrá nueva dirigencia local en cuestión de semanas.

Bajo ese tenor será interesante leer el informe final de Emmanuel Sánchez, que indudablemente incluirá el “triunfo” que obtuvo su partido en los municipios de Aguascalientes, Jesús María y Calvillo y por primera vez una diputación de mayoría, lo que para alguien ajeno a esta entidad le parecerá un gran logro, sólo que debe agregar que todo ello fue gracias al PAN con el que fueron en coalición en 2013, ya que si fuera por su propia votación no habrían logrado nada y la mejor prueba está en lo vivido en 2015, al recibir en los tres distritos electorales federales 12,655 votos (3.93%), quedando en sexto lugar de los 10 partidos participantes, misma posición que ocupó en 2013 cuando eran siete partidos.

Ya sólo falta que responsabilice a los gobiernes federal y estatal por la situación en que están, cuando es notorio que la actual y anteriores directivas lo único que les ha importado es conservar su minúscula presencia. En 26 años el trabajo no ha sido ganar una elección de mayoría sino pelear por la diputación “plurinominal” y las regidurías en los ayuntamientos. Si lo que hoy pretenden es un cambio total deben enterrar el partido miguero y convertirse en un organismo que cultive la unidad y el respeto a todas las formas de pensar, sólo podría esperarse que algún día entre a la repartición del pastel.

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SEGÚN SEA EL ÁNGULO

A partir de que se impuso la reforma educativa se ha convertido en una práctica frecuente ver el aspecto negativo de los resultados que arrojan los exámenes a los aspirantes a una plaza o a un ascenso, en la búsqueda de reducir a su máxima expresión la figura histórica del profesorado.

Uno de los principales pilares en que se sustenta la República Mexicana desde su creación es el educativo, con hombres y mujeres que han entregado su vida a la noble tarea de enseñar, por lo que desde antes de la tendencia independista de 1810 el docente tenía una función primordial en la Colonia, lo que se revalidó en las décadas siguientes; en la época juarista se aplicó la educación laica, pero siguió siendo parte vital y después del Movimiento Social de 1910 la mayor preocupación de los vencedores fue crear escuelas en todo el país.

En cada uno de estos períodos el educador fue respetado, haciéndolo un líder natural, ya que no sólo era el que enseñaba en las aulas sino que se convertía en asesor de los padres de familia y de la comunidad en general y muchas veces se asumía en promotor y defensor de los derechos individuales y colectivos, lo que en distintas épocas provocaron ataques que en ocasiones terminaban mal, pero no obstaba para que otros levantaran la estafeta y siguieran adelante.

Lo andado por más de 200 años se busca pulverizarlo mediante arremetidas, que de manera sistemática pretenden hacerle creer a la sociedad que no tienen la capacidad ni los conocimientos para ocupar un lugar en las escuelas y si a esto se les agrega la timorata actitud del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) ya se tendrá el suficiente caldo de cultivo.

De manera oficial la Federación reconoce al SNTE como su único interlocutor, lo que significaría que tiene voz y voto en lo que tenga que ver con el sector, pero en la práctica acepta sin chistar los acuerdos que adoptan la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el Congreso de la Unión, por lo que en la confección de la ley general y secundarias no ha tenido participación.

Esto lleva a otro escenario incierto, ya que los profesores desconocen bajo qué términos y metodología se confeccionaron los exámenes de promoción, lo que motiva que la mitad de los concurrentes no los aprueben. Podría conjeturarse que “no son aptos”, que es la calificación que reciben y se debe a falta de conocimientos, pero se da el caso que todos, absolutamente todos los maestros son egresados de una escuela normal y recibieron un diploma que los acredita para desempeñarse en esta profesión, por lo que bajo el supuesto de que existan inconsistencias, incapacidades o disconformidades habría que remitirse al normalismo y definir en qué ha fallado, porque si fueran unos cuantos los que no pasan el reconocimiento se aceptaría como una excepción, pero cuando son decenas de miles y todos con un título en mano significa que algo anda mal, o que quienes elaboraron los exámenes se extralimitaron.

En las ocasiones que hace su aparición el SNTE es para hablar en sentido perjudicial, como ocurrió con el secretario general de la Sección Uno, Mario Armando Valdez Herrera, al citar que el 38% de los aspirantes a una promoción no aprobaron, cuando visto desde otro ángulo el 62% sí lo aprobaron, pero se prefiere ver el lado oscuro.