Cuando se discute que los concesionarios del transporte urbano deben ceñirse al mandato de la ley es que lo hagan sin excusas ni ambigüedades, algo que la autoridad de antes y de ahora ha esquivado bajo el supuesto que si los obligan podría devenirse un problema mayor.

Es de sobra conocido que al “apretarles” de inmediato desempolvan la carpeta de compromisos con lo que salen del paso, mientras que 300 mil usuarios siguen en espera de una mejora del servicio, algo de que esporádicamente prometen.

Dentro de este cúmulo de obligaciones que dispone la legislación, está el cinturón de seguridad en todos los asientos y de lo cual este Diario ha insistido que se cumpla por razones de seguridad, pero han podido más los intereses político-administrativos que la protección de los pasajeros.

Aprovechándose del momento, el director de Tránsito y Movilidad Municipal, José de Jesús Rodríguez Benavides, señaló que las unidades colectivas están obligadas a llevar las correas de seguridad y los usuarios a colocárselas. Así lo exige la Ley de Vialidad del Estado y debe aplicarse parejo para todos, trátese de vehículos particulares o de servicio público.

El reciente choque de un autobús y un tráiler afectó a 20 pasajeros y de los cuales dos fueron trasladados a un hospital para valorización, dejando en claro lo peligroso que resulta viajar sin el apoyo mínimo y que refuerza el señalamiento del funcionario, sólo que para llevarlo a cabo se requiere algo más que una dosis de buenos deseos.

Dentro de esas quimeras mencionó que en la renovación de unidades hay que exigir que vayan equipadas con el cinturón y las unidades que no cuenten con ellas los propietarios deben adaptárselas, lo cual, afirmó ya se ha tratado en las reuniones con distintas autoridades.

Insistió que la ley no hace excepciones, por lo que de la misma forma que se obliga a los particulares a tenerlos y utilizarlos debe ser con los autobuses urbanos, taxis, “combis”, de transporte de personal y escolar, etc., sin embargo no menciona que sólo a los particulares y en algunas ocasiones a los taxistas se les infracciona por no llevarla, aunque por regla general no se toma en cuenta a los acompañantes que nunca llevan la sujeción.

Afirman los que saben que demasiados meneadores queman el atole y algo parecido ocurre con el transporte público, porque no obstante que Tránsito Municipal es quien vigila y entrega las boletas de infracción, en este caso no lo hace porque quien debe exigir que las unidades tengan los cinturones es la dirección estatal de transporte, que no lo hace alegando que están en pláticas para que cumplan, diálogo que podría constituir una marca mundial en función que tienen decenas de años.

Está claro que las declaraciones no salvan la integridad física de los usuarios, que no tienen otra opción que arriesgar el físico. Los altercados con los choferes son cotidianos y la respuesta ante los reclamos por la forma de conducir es que si no les gusta que se vayan en taxi, lo que naturalmente está fuera del presupuesto de quienes utilizan este medio.

Hay demasiados problemas en el transporte urbano, por lo que entre más se tarden en solucionarlos más caro les saldrá a los camioneros, aunque tienen a su favor una autoridades laxa, que como las anteriores prefiere colocarse una venda en los ojos, callar y dejar pasar, evitando confrontarse con los concesionarios y así sobrellevar el tiempo que esté en funciones.

TIEMPO DE OPORTUNIDADES

Las crisis económicas son experiencias que deben aprovecharse para modificar el modelo de trabajo, de inversión y de actitudes personales y de grupo, lo que permitirá salir fortalecidos y con un nuevo talante.

Quien pasa por esa situación no le resulta fácil escuchar y aplicar consejos, ya que lo que busca es salir lo más pronto posible y con un daño mínimo, sin embargo los expertos recomiendan que se debe pensar fríamente los pro y contra de cada acción y llevar a la práctica aquello que le parezca lo mejor.

Ciertamente, ningún caso es igual a otro, por lo que las recomendaciones que hay son generales y de ellas se debe aplicar lo que esté más a tono, de acuerdo al giro mercantil y a la probabilidad de superar las dificultades, que por excesivas que parezcan siempre habrá un resquicio por dónde filtrar la solución.

Al respecto, el presidente estatal de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), Jorge Gómez González, estableció que ante los retos que significan la crisis “no hay que ser negativos, ni estarse quejando, hay que ver la salida, y el nuevo giro, hay nubarrones y hay que entrarle, para eso somos empresarios, debemos aprovechar áreas de oportunidades en tiempos de crisis”.

Subrayó que históricamente la economía de México ha estado ligada a la de Estados Unidos, “por lo mismo ya se deberían conocer los vaivenes de esta relación que siempre nos afecta, entonces se trata de ser más arriesgados e innovadores”.

En todo caso se requiere diversificar el mercado y tener en cuenta que al hacer negocios con otros países se crea un abanico más amplio, para ello se debe correr la aventura de penetrar en otros nichos y al mismo tiempo abrir las ventanas para que los de fuera, encuentren aquí productos novedosos, de calidad y a buen precio.

Apuntó que es inevitable el temor que sienten los empresarios ante los apuros económicos, pero con ello deben vivir, “hay tiempos buenos y tiempos malos y hoy estamos en problemas con el tipo de cambio sobre todo los que importan, pero también hay que arriesgar para ganar. Las vacas flacas siempre van a existir, es nuestra responsabilidad de empresarios no echarles siempre la culpa a los políticos, en todo caso debemos hacer que el país funcione, de lo que nosotros como empresarios, los trabajadores y los ciudadanos también somos responsables”.

Es incuestionable que se puede progresar en tiempos difíciles, lo importante es no dejarse vencer y aprovechar cualquier oportunidad, por mínima que parezca, puesto que esta puede significar la catapulta que se requiere para reemprender el camino. El mejor ejemplo está en las compañías mundiales que han entrado en graves conflictos, como la petrolera que derramó carburante en el Golfo de México y que sigue pagando miles de millones de dólares en indemnizaciones y multas y lo mismo sucederá con la empresa automovilística alemana, que recientemente reconoció haber colocado un dispositivo en miles de vehículos para aparentar que contaminaban menos, o con el caso de la fabricante de Detroit que estuvo en los linderos de cerrar sus puertas y gracias a un crédito pudo recuperarse para volver a ser el motor industrial, financiero y económico de esa ciudad.

Con las proporciones guardadas hay empresarios locales que pasan por un escenario frustrante y en lugar de considerar alguna solución dirigen sus dardos al gobierno, al que culpan de lo que les pasa, cuando lo recomendable es mirar los ejemplos de aquellos que han salido avante para ponerlo en práctica.

JUVENTUD POLÍGLOTA

Además del idioma inglés, que ya es obligatorio en varias universidades y tecnológicos de Aguascalientes, se propone que se incluya el japonés y ahora el alemán, con la finalidad de que los egresados tengan un repertorio de posibilidades en el mundo laboral. Por la colindancia con Estados Unidos es ineludible que en la educación mexicana se tenga el idioma inglés como parte del sistema y con la presencia de las dos armadoras japonesas en esta entidad se ofrecen cursos sobre esta lengua y lo mismo sucederá ante la llegada de la ensambladora de automóviles alemana Daimler. Todo está correcto, porque este es el plus que tengan los niños y jóvenes, lo único que sale del guión es que no se ataca con el mismo entusiasmo el aprendizaje del idioma español.