Leticia Acuña Medina

El titular del ISSEA, Francisco Esparza Parada, alertó que el consumo de bebidas adicionadas con cafeína se ha hecho muy popular, especialmente entre los jóvenes, quienes las acostumbran tanto solas, como mezcladas con bebidas alcohólicas; buscan sentirse con más energía sin considerar los daños a la salud.
Estas bebidas se caracterizan por ofrecer al consumidor una revitalización o recarga de energía, ya que están formuladas a base de cafeína y taurina.
De acuerdo con diversos productores, fueron creadas para “incrementar la resistencia física; proveer reacciones más veloces y mayor concentración; aumentar el estado de alerta mental (evitar el sueño); proporcionar sensación de bienestar; estimular el metabolismo y ayudar a eliminar sustancias nocivas para el cuerpo”, sin embargo, esta propaganda no es necesariamente cierta.
Originalmente, este tipo de productos se diseñó pensando en una población muy específica: las personas que, por sus diversas actividades, requerían pasar en vela las noches, sin embargo, su consumo se incrementó entre los adolescentes y los adultos jóvenes.
La mayoría de las llamadas bebidas energéticas tienen un aporte significativo de carbohidratos, además, en la mayoría de las marcas, tienen como ingredientes básicos sustancias como la taurina, guaraná, cafeína, ginseng y tiamina.
Por esta razón, el término más adecuado sería bebidas estimulantes más que energizantes, ya que a pesar de que puedan proveer carbohidratos, la composición de muchas de éstas tiene más acción farmacológica de tipo estimulante.
No existen datos que confirmen de forma causal los efectos reportados al ingerir simultáneamente las bebidas energéticas con alcohol y es muy probable que los efectos adversos se deban a una ingesta excesiva de alcohol y/o drogas.
Diversos estudios respaldan este hecho, concluyendo que los efectos tóxicos producidos por el alcohol, tales como dolor de cabeza, debilidad, resequedad en boca y falta de coordinación, pueden no ser claramente percibidos por la interacción con las sustancias estimulantes, sin embargo, los efectos sobre la coordinación motora producidos por el alcohol no se contrarrestan por estas mismas sustancias.
Esto puede llevar a una falsa sensación de bienestar que concluya en algún accidente o al consumo de alcohol a niveles aún mayores, por lo que no se recomienda consumir bebidas energéticas en conjunto con bebidas alcohólicas.
Las denominadas bebidas energéticas o adicionadas con cafeína, pueden ayudar a mantener despiertas a algunas personas, pero no incrementarán su desempeño físico, escolar o laboral; no eliminan la necesidad de dormir, sólo reducen la sensación de cansancio.
No se recomienda su consumo a menores de edad; el abuso en su consumo puede llevar a que la persona presente diversos malestares.