Por vengarse de su propia madre, un sujeto estuvo a punto de encontrar muerte horrenda y dolorosa. Dijo que su mamá le robó una bicicleta y entonces, para vengarse, le prendió fuego a la casa. El furioso sujeto encendió los desechos que estaba juntando para venderlos en la recicladora y, obvio, todo ardió con facilidad.
El vengativo hijo subestimó el peligro y casi es atrapado en aquel infierno. Como pudo, en el último instante se abrió paso entre las llamas y el denso humo.
Los hechos se suscitaron alrededor de las cinco y media de la tarde, en una vivienda ubicada en la calle Escudo del fraccionamiento El Riego. Vecinos llamaron al servicio de emergencia para reportar que la casa estaba ardiendo y de inmediato acudieron oficiales de la Policía Preventiva, elementos del H. Cuerpo Municipal de Bomberos y de la Policía Estatal.
Confirmaron la emergencia. Para ese momento prácticamente toda la vivienda estaba en llamas. Los bomberos se aprestaban a ingresar para verificar si había víctimas pero en ese instante observaron que de aquel infierno salía un individuo. Caminaba tambaleante.
Rápido lo auxiliaron para alejarlo de la zona de peligro y lo dejaron en manos de los paramédicos. Fue suficiente con los primeros auxilios en ese lugar. No ameritó hospital.
Ya descartado que hubiese más personas en el interior, los bomberos se concentraron totalmente en apagar el voraz incendio.
Minutos después, cuando la situación quedó bajo control, le preguntaron al sujeto qué había sucedido. Declaró que presuntamente su madre le robó una bicicleta y en consecuencia, fue poseído por uno de los siete pecados capitales: la ira. Decidió que se vengaría de su progenitora. Encendió fuego a los desechos que estaba juntando para venderlos y en un abrir y cerrar de ojos las llamas se extendieron a toda la casa. Lo dicho, el incendiario estuvo a punto de morir en el fuego que él mismo provocó.
Total que logró su venganza. Le quemó toda la casa a su madre, por una bicicleta. En fin.