Gerardo Romo
Agencia Reforma

ZACATECAS, Zacatecas 21-Ago .- El matrimonio de Francisco y Rodolfo cimbró a una sociedad zacatecana caracterizada por el machismo, y el conservadurismo religioso. Ellos tardaron 10 meses en lograr casarse desde que lo solicitaron por primera vez a la autoridad municipal.
El camino de esta pareja para lograr su matrimonio no fue fácil.
El Juez del registro civil municipal, Rafael Pedroza, quien en 30 años de trayectoria ha casado a más de 20 mil parejas heterosexuales, les dijo que lo que ellos pretendían no podía llamarse matrimonio, “pues matrimonio es la carga de la mujer y su fin es la procreación de la especie”.
Ante la negativa de Pedroza, la pareja interpuso el amparo directo número 2114/2015 con base en los criterios de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en 2015, donde declaró inconstitucional el matrimonio entendido solamente como la unión de un hombre y una mujer para fines de procreación.
Sumado a ésto, una diputada local, Érika del Carmen Velázquez, les argumentó que para casarlos necesitaban presentar “pruebas de homosexualidad”.
Francisco y Rodolfo presentaron una queja contra la legisladora priista ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos, la cual  se declaró incompetente para llevar el caso y hasta extravió el expediente, por lo que tuvieron que recurrir ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
Finalmente, el pasado 11 de julio protagonizaron el primer matrimonio igualitario en Zacatecas en las instalaciones de la presidencia municipal.

Rompiendo esquemas
Francisco nació en el seno de una familia católica y cuyos padres y hermanos afirman que lo aceptan y respetan.
Él considera que el matrimonio entre personas del mismo sexo no es contrario a la doctrina de Jesucristo.
“El principal mandamiento de Jesús es ámense los unos a los otros como yo los he amado, y es lo que hemos hecho mi marido y yo”, recalca Francisco quien estudió su primaria en el “Colegio del Centro”, una escuela de instrucción católica y uno de los de mayor prestigio en la capital.
¿Un homosexual nace o se hace?, se le pregunta a la pareja.
“Un gay nace, no se hace, eso ya lo traemos. Desde niño yo supe que me gustaban los hombres. Sufrí mucha discriminación y acoso porque se me consideraba el ‘rarito’; tuve que tener novias por pantalla. A los 18 años, yo me acepté, salí del clóset y a los 22 se los dije a mi madre y a mi hermana quienes me aceptaron. Mi padre no sólo me acepta a mí, también a mi esposo, a quien adora”, asegura.
Rodolfo también supo desde niño que le gustaban los hombres.
A los 18 años, su secreto se desvaneció cuando una voz anónima por teléfono le reveló a su madre que su hijo era gay.
“Nunca supe quien hizo la llamada, pero hoy la agradezco porque hablé con mi madre y se me quitó un gran peso de encima, me liberé”, señala.

Su espacio
En el corazón de Zacatecas, Rodolfo y Francisco levantaron “Pinki”, un restaurante para la comunidad Lésbico, Gay, Bisexual, Transgénero e Intersexual (LGBTI), donde se proyectan películas de la comunidad y se planean acciones para el reconocimiento de los derechos de esta población.
“No hay un lugar donde nuestra comunidad se sienta tranquila y pueda encontrarse sanamente sin ser señalada”, explica Francisco.
En “Pinki” hay noches de trova y shows en los que hombres se visten de mujer imitando artistas o también en los que mujeres se visten de hombres haciendo lo mismo.
El espacio, si bien es primordialmente para esta comunidad, recibe también a parejas heterosexuales y matrimonios con sus hijos.
“Es muy bonito ver que llegan familias con sus hijos que ven a mujeres de la mano o a hombres que se besan y no pasa nada; los niños ni sus padres se quejan ni se espantan. Los prejuicios están en la mente”, señala Francisco.
Rodolfo y Francisco aseguran que en su local 4 parejas homosexuales se han pedido matrimonio y han aprovechado para pedirles asesoría para realizar sus trámites y lograr casarse.
Esta pareja alza la voz y hace un especial llamado a los legisladores locales que iniciarán la 62 legislatura a partir del 8 de septiembre:
“Armonicen el código civil del estado y las leyes que se requieren para que nuestra comunidad avance en el ejercicio pleno de sus derechos. A los zacatecanos, un llamado para que respeten y se quiten las máscaras de la hipocresía”.
“Tengan cuidado con lo que odian, porque puede ser lo que más amen”, coinciden en señalar ambos con la manos entrelazadas y mostrando su anillo de compromiso.