Silvia Guerra

He mencionado en numerosas ocasiones cómo es importante sonreír para generar rapport, proyectar apertura y emanar honestidad. Esto es correcto, es sólo que dentro del ambiente empresarial, este concepto es algo delicado y un poquitín diferente, sobre todo si hablamos del sector femenino.

“Todo con mesura”, dicen por ahí; frase que aplica perfectamente al tema de las sonrisas dentro del área laboral. ¿Recuerdan que en algunas ocasiones he mencionado en este espacio el lenguaje del cuerpo? Cuando una mujer sonríe demasiado, aunque sea por cortesía o educación, las cosas pueden tornarse desagradables e interpretarse erróneamente. A lo que me refiero es a que la interpretación de esta acción puede ser muy amplia, como numero a continuación:

  1. Se puede considerar que la dama es de pocos recursos neuronales y suple su escasez con múltiples y enormes sonrisas.
  2. Se percibe a la mujer como poco seria y por ende, poco capaz de ostentar un puesto de poder y liderazgo.
  3. Se le toma como una persona frágil y dulce, lejana de cualquier indicio de eficiencia.
  4. Se le juzga como una mujer casquivana, un peligro inminente para la sanidad de las relaciones de la empresa. A su vez, tanta sonrisa se interpreta como una invitación por parte de la dama a actos impropios.

Como pueden ver, todo exceso es malo. Así que si como mujeres dentro del ambiente empresarial queremos ser percibidas que somos personas capaces, serias, con autoridad y dignas de desempeñarnos en un puesto de poder dentro de la empresa, lo último que debemos hacer es excedernos con las sonrisas (además de una que otra prueba real de capacidad, obviamente).

Definitivamente una cosa es una sonrisa cortés y otra, el estar regalando sonrisas sin ton ni son. En este caso hablo específicamente de las mujeres, porque el mundo laboral requiere de mucha seriedad, testosterona, formalidad y enfoque; por lo que el exceso de sonrisas roban en cierta medida todo eso, dándole a la mujer que las emite, esa percepción de delicadeza y fragilidad.

No se trata de volverse dura e insensible, es simplemente adaptar nuestra personalidad para que sea un poco más sobria y formal dentro de la empresa. Si les parece ridículo, analicen a las mujeres que son líderes en el mundo y observen su comportamiento. La mayoría son amables, sonríen lo necesario, pero son serias y sobrias en su trato.

Les deseo una buena semana.

El Poder de tu Imagen.

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