Josemaría León Lara

En el año dos mil once tuve la fortuna de viajar a Cuba, dónde conocí la realidad del sistema político socialista del gobierno de los hermanos Castro; lo más impactante de todo fue el acercamiento con jóvenes de La Habana quienes de viva voz mencionaban las grandes oportunidades educativas que el gobierno cubano les ofrecía gratuitamente a nivel universitario, inclusive a nivel de posgrado y doctorado.

La ironía de lo anterior, según me relataban era que a pesar de que tenían acceso a educación que en México desearíamos, la realidad es otra. Los cubanos pueden aspirar a tener nivel de doctorado si es que ellos así lo desean, lo triste es que al terminar sus estudios, el régimen propio de las ideas comunistas les impide tener un ingreso superior a los demás, es entonces que su respuesta es que la juventud cubana ha dejado de soñar, puesto que no importa esforzarse años y años en la universidad al final del día argumentan que serán uno más.

Lo trágico es que en México, la propia juventud mexicana nos hemos cerrado la propia puerta de soñar. Nos hemos olvidado primeramente de que somos mexicanos y así nos hemos olvidado de México. Es una realidad que nadie está afrontando con determinación; la violencia, la inseguridad, la economía, la pobreza, la falta de oportunidades entre muchos otros factores están cegando lo que más importa al final del día, que es la unidad del pueblo mexicano como nación.

Con los problemas actuales, las propuestas de la reconstrucción del tejido social no se están haciendo esperar y es una situación que aplaudo y apoyo; pero hoy en día todo se politiza y más en tiempos de campañas, se supone que para algo fue creado el sistema DIF en los tres niveles de competencia de gobierno y para algo existen las dependencias de Desarrollo Social.

Ahora bien, la pérdida de valores cívicos básicos y de patriotismo nos ha convertido en enemigos de nosotros mismos. Somos un país intolerante, racista, irrespetuoso a nuestra cultura, a nuestras tradiciones, que desconocemos nuestra historia, pero que no hacemos nada para cambiarlo.

Haciendo una breve comparación, en los Estados Unidos el patriotismo es un valor seriamente arraigado desde las generaciones más pequeñas, el respeto y el amor a su bandera es un tema visto con seriedad, los niños conocen el juramento a su bandera, cosa que en México en la actualidad dudo que suceda.

Es momento de dejar de quejarnos de dejar de apuntar para todos lados para echarle la culpa a quien sea menos a nosotros mismos. México somos nosotros y aunque estemos en desacuerdo con la situación actual del país, las cosas nunca se van a arreglar si nadie hace nada para que se arreglen.

Es momento de volver la vista atrás, sabernos mexicanos y pensar qué vamos a hacer en conjunto para cambiar la realidad de este país, pero si no estamos juntos no lo vamos a lograr nunca, dejémonos de hacer política, despertemos al gran gigante dormido que es México, es momento de Soñar por México.

Agradezco los comentarios de la presente columna al correo: jleonlaradiaztorre@gmail.com

Twitter:@ChemaLeonLara