Josemaría León Lara

Mientras a la inmensa mayoría de la población provinciana le importa un comino la contingencia ambiental del Valle de México y en Aguascalientes los taxistas permanecen en desacuerdo con la llegada de Uber, “cómo si cuando entró el correo electrónico los carteros se hubieran manifestado en contra”; el común denominador es que en pueblo quieto van semanas sin que pase nada medianamente interesante.

Nos encontramos en una etapa de reciclaje periodístico, el Chapo sigue siendo noticia por increíble que parezca y en materia del próximo proceso electoral todo sigue siendo chismes y especulaciones. Cierto es que persisten problemas sin resolver como es el lamentable caso de los productores lecheros del Estado o que el Señor Gobernador de nueva cuenta tuviera un desplante; pero volvemos a lo mismo, no hay nada nuevo que contar.

El problema no es la escasez de noticias, el problema es que las voces que dan las noticias tanto a nivel nacional como local han ido mermando su objetividad y credibilidad con el paso del tiempo. Aunado a esto, persiste el factor de que los medios son coadyuvantes del gobierno para la manipulación masiva de información, muchas veces con temas verdaderamente absurdos.

Esta crítica lo que pretende es incentivar a las conciencias individual y colectiva para abrir los ojos para dejar de ser una sociedad inodora, incolora e insípida. El desconocimiento de nuestra historia y el afán de las autoridades a lo largo de las décadas para mantener al pueblo ignorante, provocan que el mexicano sea objeto de una realidad falsa resultando en una opacidad general.

A estas alturas no podemos seguir reconociendo las incontables irregularidades en nuestra historia patria siempre tan romántica, llena de héroes que no lo son y acontecimientos que nunca tuvieron lugar. Utilizar “hechos” de la historia como estandarte para legitimar partidos o sistemas de gobierno debió de haber quedado ya en el pasado.

Lo anterior no quiere decir que no se utilicen las crónicas del pasado como fuentes de consulta, lo que pasa es que deriva exactamente en lo opuesto al cometerse los mismos errores una y otra vez. Perdiéndose el valor principal de la historia de conocer el pasado, para entender el presente y preservar el futuro.

Soluciones podrá haber muchas, sin embargo el desinterés generalizado más la resistencia de los grupos del poder hacen del camino un tanto difícil de cruzar. Y a pesar que los villanos del cuento se esmeren en impedir un cambio, éste no llegará sin antes nosotros reconozcamos nuestra culpa y falta de responsabilidad civil, social y moral para con México.

Podremos tener diferentes credos, diferentes orígenes étnicos, diferentes preferencias y gustos, diferentes estratos socioeconómicos pero como mexicanos tenemos algo en común, precisamente eso el ser mexicanos, podríamos empezar por ahí.

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@ChemaLeonLara