Paloma Villanueva
Agencia Reforma

MÉXICO, DF 30-Ene .- Son niños brillantes, pero incomprendidos. Sus capacidades extraordinarias de aprendizaje incomodan a compañeros y maestros.
Por ejemplo, Benjamín de 12 años, aún no es capaz de hablar sobre el acoso escolar que sufrió en la primaria al ser etiquetado como niño problema por no atender las indicaciones de sus profesores.
Su padre, Benjamín Aldana, relata que, tras muchas consultas psicológicas, fue diagnosticado con trastorno disocial depresivo y tomó antidepresivos que no necesitaba, y sólo por ser brillante.
De acuerdo con la OMS, entre 2 y 3 por ciento de la población infantil posee un coeficiente intelectual mayor a 130, es decir, en México habría cerca de un millón de pequeños sobredotados.
Sin embargo, la Alianza Mexicana por la Sobredotación (AMS) estima que 95 por ciento no está diagnosticado.
Los chicos sobredotados tienen intereses que no son comunes entre los de su edad, explica Arturo Soria, paidopsiquiatra del Hospital Infantil de México Federico Gómez.
Por ello, suelen recibir diagnósticos como trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) o síndrome de Asperger.
La AMS es una de las cuatro instituciones privadas que conforman la Federación Mexicana de Sobredotación Intelectual (FEMESI) y que, en conjunto, atienden a mil personas.