Sobre las cuerdas

Por: Itzel Vargas Rodríguez

Un muy incómodo episodio sufrió Hillary Clinton y todo su proyecto de campaña en el pasado domingo, durante el homenaje a las vidas perdidas hace 15 años en el atentado terrorista del 11 de septiembre, en donde literalmente tuvo que salir del lugar para ser tratada por los médicos porque literalmente se desmayaba.
Ya varios medios documentaron el momento en que estaba por subirse a su camioneta junto a su equipo de protección y respaldo, cuando penosamente se marea y por poco se cae. Definitivamente una mala imagen para una candidata a la Presidencia de la aún nación más poderosa del mundo.
Si nos vamos un poco al pasado, probablemente recordemos la ocasión en que algo parecido ocurrió a la única mujer candidata a la Presidencia de la República en 2012: Josefina Vázquez Mota. Quien, durante un evento igual, estuvo pálida y a punto del desmayo situación que le afectó en cierta medida a su campaña presidencial. No fue esta la causa de su pérdida, pero sí fue un aspecto que mediáticamente mermó en la opinión pública.
Luego su estrategia de campaña, erróneamente trataba de mostrar una mujer ejercitándose para tratar de comunicar su fortaleza física, pero cierto es que esta medida se reflejó más como una reacción desesperada que como una táctica que persuadía sobre la fortaleza de la candidata.
Ahora, a escasos días de la campaña presidencial en los Estados Unidos, hay mucha incertidumbre sobre el futuro de Clinton, por un lado se escuchan rumores sobre su posible dimisión y/o reemplazo electoral. Cosa que puede que sea poco probable o factible por todo el camino recorrido que ha tenido la candidata.
Y ahora, el gran ganón de este resultado es obviamente el señor Trump, quien aunque es sorprendentemente dos años más grande que Clinton, goza de una salud envidiable.
Se ha regodeado en mostrarse como un típico estadounidense que se alimenta mayoritariamente de comida chatarra y aún así, tener 70 años con una vasta integridad física.
Los seguidores de Trump han exhibido ampliamente las ventajas de seguir a un candidato físicamente saludable en frente de una candidata que ya ha tenido anteriormente periodos de crisis por trombosis y falta de hierro.
¿Cómo podrá gestionar el equipo de Clinton un momento crítico como este?
Un día en cualquier campaña electoral indiscutiblemente significa mucho. Además del tiempo, dinero, esfuerzo y logística que significa un solo día, el reflejo de “trabajar” más territorio para “conquistar” nuevos simpatizantes, es el principal premio a obtener. Y justo, Clinton ya ha perdido 4 días, en los que la oposición ha hecho un buen trabajo de desacreditación.
La campaña de Hillary se ha enfocado mayoritariamente en denostar y visibilizar a Trump como una amenaza, pero ¿qué tanto le afecta este episodio inesperado en el que la única protagonista y víctima es ella?
Esperemos que este no sea un aspecto relevante a considerar en las urnas de parte de los votantes, porque de ser así, la preferencia sobre Trump estaría ganando adeptos y comenzado a repuntar de nuevo.
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