En el 2012 tuvimos la fortuna de conocer a cuatro animalitos tan increíbles que han dejado una cicatriz en el corazón de todos los que conformamos APA, ellos son Sunshine, Midnight (los dos gatos gordos que viven en el Centro de Adopciones), Casper y Hope.
Este artículo queremos dedicárselo a la pequeña Hope porque el día de hoy se despidió de nosotros a causa de una falla renal.
Su historia comenzó cuando una activista de la asociación detectó que un domicilio en la colonia Estrella tenía a varios animalitos en muy mal estado, el reporte era que se encontraban rodeados de basura, sin agua limpia ni comida aceptable, había dos gatos amarrados a una piedra, una perrita encadenada a una silla y otro perrito amarrado con un alambre en un hoyo debajo de un tablón.
Nuestra intervención fue hacer toda la investigación necesaria con la familia para cuestionarles el porqué de esta situación y como siempre sucede con las personas que no quieren hacerles daño con dolo, sino que por pura ignorancia fue que no sabían de qué otra manera tenerlos para que les protegieran el material para reciclar que recolectaban y para poder matar ratas y cucarachas.
Logramos hacerles ver que esas no eran condiciones para los animales y que lo mejor era que los entregaran a la asociación para poder curarlos de sus heridas físicas como emocionales.
Lo que encontramos fue a dos gatitos que después de mucho tiempo de vivir amarrados no sabían cómo acostarse ya que la cuerda era tan corta que no podían echarse, después nos enfrentamos con el más grave de todos, un perrito tipo poodle que por haber sido sujetado con alambre y por el movimiento que él tenía, este ya le estaba cortando la piel alrededor del cuello y la piel alrededor de toda su cintura, por último sacamos de ahí a una perrita blanca tamaño pequeño que llevaba dos años encadenada a una silla, la cadena era tan pesada que no podía levantar su cabeza por completo, su pelo estaba manchado por el óxido y tenía lesiones todo alrededor de su cuello.
Fue a esta última perrita que bautizamos con el nombre de HOPE, para nosotros fue nuestro despertar a que todos los animalito, sin importar el tiempo que puedan pasar en una situación de maltrato, tienen esperanza para lograr tener la vida digna que se merecen.
En su rehabilitación nos ayudó a cuidarla una familia increíble, Ilse y Javier, ellos le dieron todo el cariño y atención que nunca en su vida había recibido, y por el mismo descuido que sufrió Hope era una perrita con altibajos, como podía estar muy tranquila con otros perros como de repente se ponía muy agresiva. Esto ocasionaba que no pudiéramos darla en adopción hasta no verla rehabilitada completamente.
Así fue como llegó a su vida Itzel y Toño, dos personas con las que estamos sumamente agradecidos porque con toda la paciencia del mundo lograron hacer de la pequeña la perra más sociable con todos los perros. Ella obviamente se ganó el corazón de esta increíble pareja logrando que pasara sus últimos años a su lado, volviéndose la chiquiada de la casa, siendo ella la única que podía dormir sobre el sillón de la sala y recibir siempre una sorpresa deliciosa en el desayuno.
“Querida Hope, nunca olvidaremos como de la nada aprendiste a darnos la patita para saludarnos, o como te ponías como loquita cuando venía la hora de la comida. Tu recuerdo permanecerá siempre presente en nuestros corazones, fue un honor tenerte dentro de la familia APA”
Te invitamos a que tú también puedas formar parte de la familia APA, para mayor información contáctanos al 1 74 64 17 o bien escríbenos a amigosproanimalac@gmail.com y también puedes seguirnos en Facebook/amigosproanimal.