Ante el incremento en la temperatura ambiental, la delegación estatal del IMSS exhorta a la población en general a prevenir la deshidratación con medidas sencillas como tomar dos litros de agua al día, usar ropa ligera y limitar la exposición al sol.
El coordinador de Prevención y Atención a la Salud, Antonio Hernández Jiménez, subrayó la importancia de no asolear a los niños ni a los adultos mayores y extremar sus cuidados, porque son muy vulnerables a los efectos del calor:
“Los principales síntomas de la deshidratación son: dolor de cabeza, cansancio y mal humor; en caso de presentarse, se debe tomar suero, agua o cualquier líquido, entrar a la sombra y aflojar la ropa ceñida y los zapatos”.
Hay que vigilar la aparición de estos signos en toda la familia y tener en casa Vida suero oral, que puede solicitarse en cualquier Unidad de Medicina Familiar (UMF) del IMSS, o en su defecto puede prepararse una mezcla similar con un litro de agua purificada, una cucharada de sal y dos de azúcar.
Hernández Jiménez detalló que la deshidratación que no es atendida oportunamente, puede derivar en complicaciones como el golpe de calor e incluso, en decesos, por lo que nuevamente invitó a la población en general a prevenirla, atenderla de inmediato o acudir al médico en caso necesario.
El golpe de calor provoca mareo, dolor de cabeza, enrojecimiento y sequedad en la piel y mucosas, aumento del ritmo cardíaco con latido débil, desorientación y confusión. También pueden presentarse crisis convulsivas y, en algunos casos, estado de coma. En estas circunstancias, el paciente debe ser trasladado a una sala de Urgencias.
El especialista insistió en la prevención de cualquier efecto adverso de las altas temperaturas de esta temporada:
“Es importante hidratarse durante la mañana, para hacer frente al calor del medio día y la tarde. Y si se realizarán actividades bajo el sol, se debe tomar medio litro de agua antes de empezar y otro tanto a lo largo de la jornada”.