Adriana Alatorre
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- El 28 por ciento de los viajeros mexicanos padece una enfermedad crónica como hipertensión, diabetes o triglicéridos descontrolados. ¿Sabe qué precauciones debe tomar si va a volar?
Los aparatos para medir la presión o la glucosa deben viajar en el equipaje de mano en la cabina y no en el documentado porque corren el riesgo de descalibrarse, aconseja Jorge Baruch Díaz Ramírez, responsable de la Clínica del Viajero de la UNAM.
“Si pones un glucómetro o baumanómetro en el equipaje documentado, los colocan en un lugar donde las condiciones de presurización y temperatura no están controladas, eso hace que se descalibre”, explicó.
Para los diabéticos, la recomendación es transportar en el equipaje de mano la insulina en dispensadores tipo pluma, para evitar la refrigeración, y aunque prácticamente en todos los países hay disponibilidad de esta hormona, es importante ubicar dónde puede surtir ese medicamento.
“Considere la modificación del horario y adapte a éste las dosis de insulina”, planteó.
También tome en cuenta que el ambiente de la cabina de avión altera la percepción de los sabores y las aerolíneas aumentan la cantidad de condimentos, particularmente de sal.
En un viaje largo, si requiere una dieta especial, notifique sus necesidades al área médica de la aerolínea 72 horas antes del viaje.
“Tiene que ver el ruido de las turbinas, asociado con la altitud de la cabina y la humedad, porque los ambientes de cabina son como si estuvieras en un desierto de 10 a 15 por ciento de humedad; eso deseca las mucosas y cambia la percepción del gusto”, detalló.
Cualquier enfermo debe consultar si al destino al que se dirige está permitida la entrada del medicamento que usa, sobre todo si son fármacos controlados, psiquiátricos, opioides o para enfermedades inmunológicas.
Lo idea es que de tres a cuatro semanas antes establezcan contacto con médicos de viaje para emitir recomendaciones personalizadas por su itinerario.
El perfil del viajero eleva el riesgo de padecer algunas enfermedades.
Por ejemplo, entre los “viajeros expatriados”, es decir los que están en el extranjero por más de 30 días por otro motivo que no es placer, como estudios, voluntariado o negocios, el 12 por ciento puede desarrollar  depresión y 22 por ciento ansiedad.
“Sólo el 60 por ciento de los viajeros expatriados usa condón durante sus relaciones sexuales casuales lo que aumenta el riesgo de exponerse a enfermedades de transmisión sexual grave”, alertó Díaz Ramírez.
En pacientes enfermos que son viajeros de negocios, también es muy importante reducir los trastornos del sueño .

TABLA
Sin turbulencias
La Clínica del Viajero de la UNAM recomienda elegir un seguro de gastos médicos con cobertura adecuada.

10% de viajeros cuida su salud antes de salir
72% de quienes acuden a la clínica del AICM viajan a destinos con alto riesgo de contraer males infecciosos
40% de los viajeros visita zonas rurales en el extranjero, que implica mayor riesgo sanitario.
33% de quienes van al extranjero padece sobrepeso u obesidad que  predisponen  a males  como trombosis del viajero.