Por FRANCISCO VARGAS M.

Por demás sentido fue el adiós que familiares, aficionados, miembros de peñas taurinas y público en general le dio al matador de toros Rodolfo Rodríguez “El Pana”, quien falleció el pasado jueves en el Hospital Civil de Guadalajara.

Ayer al mediodía en la Plaza “Nuevo Progreso” se le rindió un sentido homenaje póstumo, a “El Brujo de Apizaco”, cuyo féretro color café cubierto con un sarape de Saltillo y un lío torero, fue cargado a hombros siendo colocado en el centro del ruedo, entre los gritos de torero, torero, torero.

Momentos intensos y de encontrados sentimientos fueron los que se vivieron en el ruedo de la Calzada Independencia, albero donde cuajó importantes faenas con su sello tan personal lleno de solera, magia y creatividad.

Más tarde, el cuerpo de “El Pana”, fue trasladado a Apizaco donde fue velado en el Auditorio Municipal. El día de hoy sábado se realizará el funeral en la propia plaza de toros que lleva su nombre, en lo que será un hasta pronto. (pacovargas_@hotmail.com)

Lo despiden entre vivas y oraciones

GUADALAJARA, Jal.- “Murió Rodolfo, no murió ‘El Pana'”, con estas palabras cerraron el homenaje a Rodolfo Rodríguez “El Pana” en la Plaza de Toros “Nuevo Progreso”.

Entre gritos de “viva ‘El Pana'” y “viva la fiesta”, el cuerpo del torero dio una última vuelta al ruedo, custodiado por matadores en activo y retirados, que después del recorrido lo postraron en el centro de la plaza, donde amigos y familiares compartieron unas palabras, así como oraciones para el “Brujo de Apizaco”.

“Es más que un hermano, es alguien que de verdad alternar con él era muy difícil porque tú cortabas las orejas y el rabo, y ‘El Pana’ con un capotazo nos acababa a todos. Eso es un don que Dios le dio”, confesó Alfonso Hernández “El Algabeño”, amigo cercano al “Pana” y a su familia.

“El toreo del ‘Pana’ es un toreo de leyenda. Un torero de los que nacimos como yo también, por eso nos llevábamos tan bien, nacimos de la tierra, de andar en carreteras, de dormir en las calles para ir a torear a las ganaderías. Él era un ejemplo y es un legado que deja que el romanticismo en la fiesta es más bello que la técnica”.

El pasado domingo 1 de mayo en Ciudad Lerdo, Durango, Rodolfo Rodríguez sufrió dos fuertes revolcones, uno de ellos le produjo una cuadraplejía, que lo mantuvo primero en un hospital de Durango y posteriormente fue trasladado a Guadalajara, Jalisco.

Apenas ayer, casi un mes después del percance, el matador dejó de existir a las 18:45 horas de un infarto fulminante.